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jueves, 8 de junio de 2017

NONTRABADA O ENCUBIERTA, LA ENIGMÁTICA ISLA AL NORTE DE ESPAÑA


Isla, entre las costas de España que tanto llamara la atención del clero católico, en la época del siglo XVIII. Me refiero, en forma enfática, a la “Non-trabada” o “Encubierta”, Isla que está situada a cuarenta leguas de la “Isla de palma” hacia la región Noroeste. 


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Era visible esa Isla en su tiempo; gigantes enormes caminaban por todas partes, en esa región, los Dioses allí tronaban y relampagueaban y las multitudes que allí moraban, se decía, eran terriblemente divinas... 

Allí moraba la Humanidad Divina, allí existía bajo el sol; allí contemplaba las estrellas y hacía cálculos extraordinarios, como los de los Astrólogos aquéllos de la antigua Atlántida; desde allí lanzaban sus profecías (bien sabían los habitantes de la “Non-Trabada” o “Encubierta” que se acercaba la época del más crudo materialismo)

Han existido tierras o países imaginarios que han preocupado la atención de los hombres, no cabe duda que la llamada Isla de San Borondón o por otro nombre de Antilia, Non Trubada,  Encubierta, Isla de San Borondón, ha representado un importante papel en la historia de estas islas, tratando de su existencia marinos, filósofos, gobernantes y religiosos.





El origen de ese nombre nace en la Edad Media. En esa época los descubrimientos y trabajos geográficos de Grecia y Roma se pierden en absoluto, se desconoce a Ptolomeo y las obras de Strabón y de Plinio permanecen olvidadas; entonces aparecieron los mapamundis de formas extrañas, plagados de errores, y los cartógrafos poblaron el Atlántico de tierras e islas imaginarias, y así nacieron las islas del Brasil, Antilia y San Balandrón. Más tarde, en la época de los descubrimientos.


La isla de San Borondón es una leyenda popular de las Islas Canarias (España) sobre una isla que aparece y desaparece desde hace varios siglos, con origen en el periplo legendario de San Brandán de Clonfert («San Borondón»). Este mito tiene un supuesto origen en la Grecia clásica. La isla se conoce en Europa como «isla de San Brandán» desde su plasmación por los cartógrafos medievales. En Canarias el mito fue adoptado con entusiasmo, y adaptado, hasta en el nombre, a la idiosincrasia local.



Debido a sus características y comportamientos extraños, como el aparecer y desaparecer o esconderse tras una espesa capa de niebla o nubes, ha sido llamada «la Inaccesible», «la Non Trubada», «la Encubierta», «la Perdida», «la Encantada» y algún apelativo más.


El Tratado de Alcaçovas, suscrito entre España y Portugal en 1479 para repartirse territorialmente el Atlántico aún por navegar, especificaba claramente que San Borondón («aún por ganar») pertenecía al Archipiélago Canario. La bahía de Samborombón (Provincia de Buenos Aires, Argentina) fue nombrada de tal modo durante la expedición de Magallanes en marzo de 1520, en la creencia de que había sido formada por el desprendimiento de la isla de San Borondón del continente americano.


La primera expedición Siendo tan claras y precisas las noticias que se daban de la isla de San Borondón, así como las apariciones de aquélla, contemplada por los habitantes de las de la Gomera, Palma y Hierro, organizóse una expedición para su descubrimiento. Fernando de Troya y Fernando de Alvarez, vecinos de la isla de Gran-Canaria, formaron en ir  la primera excursión, sin constar en ningún documento si fué a sus expensas o con el apoyo de las autoridades. 



Lo cierto fué que salieron de aquella isla de Gran-Canaria dirigiéndose a San Borondón, y esto, dice Viera, nos dá prueba de la constancia de ánimo de aquellos hombres que debemos siempre de mirar como la menos infructuosa de todas cuantas después se han hecho con igual designio, porque no habiendo encontrado ni la sombra, de semejante isla, así trajeron a sus casas la sólida gloria de un desengaño, que les hubiera agradecido el público, si la fantasmal isla no se hubiera desaparecido.

Un día un sacerdote católico, diciendo misa, quedó de pronto asombrado: las personas concurrentes le venían, a hablar de la “Non-trabada” o “encubierta”. El sacerdote, de inmediato, dirigiéndose al clero, dijo: “Hay que exorcizar esa Isla; la estamos viendo a través la ventana; es una Isla mágica, demoníaca”...




Así que, todos cayeron en tierra, acompañado al sacerdote en sus exorcismos; la Isla fue desapareciendo poco a poco entre el encanto extraordinario de la CUARTA VERTICAL... 

Más tarde surgió el racionalismo materialista de la llamada "revolución industrial" del siglo XXVIII, surgieron los Darwing y las ideologías de materialistas que nos han precedido y han llegado hasta nuestros días, de tal forma que esta visión mecanicista newtoniana, le ha marcado la  forma del pensamiento y filosofía contemporánea.

Fue entonces cuando la Humanidad  de un escepticismo atróz, la duda la llamada "crisis de fe"reinó en los filósofos y en los teólogos, el existencialismo estaba al orden del día, es el "Grito" de Munch y en el arte triunfa el Post Impresionismo y luego el Expresionismo con sus figuras agobiadas por la enfermedad, el hastío, el terror y la muerte. 




Mientras que los sentidos de la especie viviente se agotaron, desgraciadamente; también nuestra la Isla “Encubierta” o “Non-Trabada” dejó de ser visible para todos... Porque  el escepticismo y la incredulidad, se heredan y se trasmiten de padres a hijos; los sentidos internos intuitivos y más sutiles se destruyen, ya no se pueden ver los LAGOS ENCANTADOS de los antiguos tiempos, ya no se pueden contemplar los PALACIOS DE ORO de que nos hablara “Las Mil y una noches”; ya no se pueden contemplar  los mares borrascosos que existen en el interior de nuestro mundo...







Fuente de info.
http://mdc.ulpgc.es/cdm/ref/collection/revhistoria/id/208
http://mdc.ulpgc.es/cdm/ref/collection/revhistoria/id/208