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viernes, 26 de mayo de 2017

LOS VIRUS Y BACTERIAS NOCIVAS PODRÍAN SER DE ORÍGEN EXTRATERRESTRE




Desde que el "mundo es mundo" como dice el refrán popular, siempre han existido enfermedades de todo tipo y por tanto, pandemias que se han llevado a muchos. Sus causas ya de alguna manera las sabemos, desde las más sutiles y psicosomáticas, hasta las de tipo higiénico...



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Como hemos analizado en otros vídeos, una salud integral depende en gran medida de la energía interna, la cual está en correspondencia con nuestros sistemas de creencias, herencia de nuestro árbol familiar, vidas pasadas, emociones, relajación mental, bienestar moral y espiritual, etc. Todo por el miedo a la muerte y muchas veces por un desconocimiento holístico, porque nos hemos centrado más en el efecto que tiene la enfermedad en el cuerpo físico y le hemos dedicado poco tiempo a sus causas que son diferentes para cada ser vivo y humano. 

Dicho lo anterior, en este vídeo nos adentraremos en un análisis y reflexión un poco más allá de nuestras razones y probabilidades, ya que los indicios existen, aún más que las suposiciones. 


O el ser físico humano no está preparado orgánicamente para adaptarse y vivir en este planeta sanamente, o se nos está colando el mal por alguna parte.


 Teniendo en cuenta que nunca hemos estado solos y además, con todas las evidencias alienígenas que poseen las culturas milenarias expandidas por toda la Tierra, es de sospechar que
los microorganismos como virus o bacterias serían inteligencias extraterrestres...




El investigador en inteligencia artificial, Hugo De Garis, ha planteado que, tal vez, antiguas civilizaciones de otros mundos pudieron haber aprovechado los poderes computacionales de la materia subatómica diseminándose en los elementos para formar una compleja red de tecnología viviente, la cual sería mucho más eficiente que una hipotética colonización de planetas usando naves espaciales.

 A esta idea, De Garis la describe como “tecnología extraterrestre atómica” y piensa que es una solución a la llamada Paradoja de Fermi sobre dónde están todas las civilizaciones no-humanas. La Paradoja de Fermi es la aparente contradicción que hay entre las estimaciones que afirman que hay una alta probabilidad de que existan otras civilizaciones inteligentes en el universo observable, y la ausencia de evidencia de dichas civilizaciones. 

Según De Garis es posible que los alienígenas no estén viviendo en planetas, sino en el interior de los átomos: “Tal vez deberíamos de estar buscando dentro de las partículas elementales, ya que estas criaturas activadas a estas escalas diminutas operarían mucho más rápido, con mayor densidad y con niveles de desempeño superiores. Quizás necesitamos cambiar de paradigma, del espacio exterior al espacio interior.




Las hiperinteligencias que tienen miles de millones de años más que nosotros en nuestro universo, probablemente se han reducido para alcanzar mayores niveles de rendimiento. Civilizaciones enteras podrían estar viviendo dentro de volúmenes del tamaño de un nucleón o más pequeños”. Nuestra actual nanotecnología tal vez nos muestra lo que hicieron seres extraterrestres en otro tiempo. Y los virus podrían ser un ejemplo de ello.


Otra posible explicación es que nuestro planeta no orbita por el espacio dentro de una burbuja hermética, sino que convive con otros cuerpos y bólidos celestes cuya capacidad para contener vida aún no conocemos con exactitud. Planetas, meteoritos y cometas, podrían cobijar microorganismos cuyo contacto con los seres humanos causaría enfermedades infecciosas de fatales consecuencias. 

Para algunos investigadores, estos impactos exobiológicos, además de ser una amenaza real, ya habrían provocado en el pasado algunas de las epidemias más mortíferas para la humanidad, como la Peste Negra.

Con el tiempo la teoría sobrenatural de la maldición de Tuntakamón ha quedado en la leyenda. No hay aparente explicación científica para las misteriosas muertes que azotaron a los relacionados con el descubrimiento de la tumba de Tutankamon. Sin embargo, en 1962 aparecía publicado que: “Un profesor de medicina y biología de la Universidad de El Cairo, el Dr. Ezzedine Taha, convocó el 3 de noviembre de 1962 a un grupo de periodistas para decirles que había resuelto el enigma de la maldición faraónica. 






Había caído en la cuenta de que gran parte de los arqueólogos y empleados del Museo de El Cairo sufrían trastornos respiratorios ocasionales, acompañados de fiebre. Descubrió que las inflamaciones eran producidas por cierto hongo llamado ”Aspergillus niger”, que posee extraordinarias propiedades, como poder sobrevivir a las condiciones más adversas, durante siglos y hasta milenios, en el interior de las tumbas y en el cuerpo de los faraones momificados. Pero poco después de hacer estas declaraciones, el Dr. Ezzedine Taha moría en extrañas circunstancias en un accidente con su automóvil”.





¿Los virus serán de origen extraterrestre?


Cuando las enfermedades como el SARS, la enfermedad de las vacas locas y la viruela del simio infectan masivamente a los seres humanos, dominan los titulares de los medios de comunicación a nivel internacional. Entonces, ¿qué pasaría si se encontraran patógenos potencialmente infecciosos de origen desconocido en la Tierra? Esto hace preguntarse: ¿podrían estos virus extraterrestres infectar a la humanidad causando graves estragos en nuestro mundo?


Christopher F. Chyba, experto en el Estudio de la Vida en el Universo en el Instituto SETI, dice que hay dos tipos de potenciales de patógenos extraterrestres: los tóxicos e los infecciosos. Los patógenos tóxicos actúan como un veneno en otros organismos, mientras que los patógenos infecciosos son virus o bacterias que se pasan entre organismos, causando la enfermedad. Algunos virus y microbios se basan en los sistemas biológicos específicos con el fin de replicar e infectar a su huésped, por lo que no todos los agentes patógenos afectan a todos los organismos de la misma manera. 


Podría darse el caso que un virus extraterrestre pudiese entrar en el cuerpo humano, pero sería neutralizado al no ser compatible con la fisiología humana. Pero los patógenos infecciosos evolucionarían en base a las reacciones de sus anfitriones. Como anfitrión desarrollaría defensas contra un patógeno depredador, el patógeno tiene que idear nuevos medios para el sustento propio en el huésped (o el riesgo de su propia extinción).


Hay una teoría que sugiere que la vida en la Tierra y la vida extraterrestre podría estar estrechamente relacionada, ya que la vida presumiblemente habría evolucionado más allá de la forma original. El “ataque” de un virus de origen desconocido podría llegar a afectar a toda la vida en la Tierra teniendo graves repercusiones para la salud y el medio ambiente de nuestro planeta. Los astrobiólogos están especialmente preocupados por este tema, ya que una pandemia de origen extraterrestre sería el fin de nuestra civilización.







MÁS SOSPECHAS Y EVIDENCIAS: 

Científicos descubren un virus gigante y puede que de origen extraterrestre.

Como si se tratase del argumento de una película de ciencia ficción, un nuevo virus ha sido descubierto por científicos franceses y podría tratarse del virus más grande encontrado en la Tierra. Este misterioso virus ha sido apodado como “Pandoravirus”, y solamente el 6% de sus genes tiene algo en común con el resto de la vida de este planeta, lo que ha llevado a los investigadores a creer que ha permanecido en su estado original desde hace millones de años, o incluso que es de origen extraterrestre.

Según publicó el medio de comunicación Daily Mail, el Pandoravirus es de un micrómetro de longitud, por lo que es 10 veces más grande que cualquier otro virus conocido, lo que puede ser claramente visible bajo un microscopio común. Pero el misterio no acaba aquí, el virus ha sido descubierto en dos lugares diferentes hasta el momento, en la costa de Chile y en un estanque en Australia.

El origen de los virus que provocan algunas terribles epidemias podría estar en el espacio exterior, (cosmos). Ésta es la original hipótesis que plantearon dos prestigiosos astrónomos, el británico Fred Hoyle y el británico de origen cingalés Chandra Wickramasinghe. Se basaba en la más que curiosa coincidencia entre los ciclos solares, que duran once años, y la aparición de algunas epidemias víricas. Según estos investigadores, las epidemias más fuertes de gripe se producen tras los momentos de mayor actividad solar. 







La explicación a esta aparentemente absurda correlación sería, a juicio de Hoyle y Wickramasinghe, que en torno a la Tierra se concentran restos procedentes de los cometas, entre los que habría compuestos orgánicos, incluidos los propios virus. En los momentos de mayor actividad del Sol, la radiación de partículas cargadas procedentes del mismo, el llamado viento solar, sería mas intensa y arrastraría hasta las capas altas de la atmósfera terrestre ese polvo cósmico, cargado de virus.

 Los autores de esta singular teoría, que sigue suscitando controversia entre los científicos, aventuran que la famosa epidemia de gripe de 1918 podía ser un buen ejemplo de esta lluvia cósmica, pues los primeros casos aparecieron de forma prácticamente simultánea en lugares tan alejados como la India y Boston, en Estados Unidos.







Y POR SI FUERA POCO






En 1972, los Estados Unidos firmaron la Convención de Armas Tóxicas y Biológicas, que prohibieron el “desarrollo, producción y acumulación de microbios o sus productos venenosos excepto en cantidades necesarias para protección y exploración pacífica”....

Para 1996, 137 países firmaron el tratado. Sin embargo, se cree que desde la firma de la convención el número de países capaces de producir tales armas ha aumentado. La Unión Soviética continuó la investigación y producción de armas biológicas ofensivas en un programa llamado Biopreparat, a pesar de haber firmado la convención...

Después de la Guerra del Golfo de 1991, Irak admitió al equipo de inspección de las Naciones Unidas haber producido la toxina botulinum concentrada. Actualmente se cree que hay armas bacteriológicas repartidas por todo el mundo y que, tal vez, podrían caer en manos terroristas. Y a imagen y semejanza de los virus biológicos, se están extendiendo los llamados virus informáticos, que son ya un terrible enemigo para la sobrevivencia de nuestra sociedad tecnológica.






Quizás necesitamos cambiar de paradigma, del espacio exterior al espacio interior.

Igualmente nosotros los humanos, somos los virus más peligrosos, sumado a esos agentes exteriores, somos potencialmente y en gran medida estamos implicados en esos males que han afectado desde milenios a la humanidad. Inducidos o no, hemos participado, así que en estos temas habría que ser muy humildes y aprender a transmutar de una vez esas sombras internas en luz que nos acompañan a todos. 

Dejar de sentirnos víctimas y de culpar a los demás y a otros agentes y entidades externas o internas de este planeta, es crecer en el despertar de aquello que realmente somos, para poder sentir y actuar desde una sana conciencia, que nos conducirá a la sabiduría que no hace violencia y a la unidad de todas esas partes en conflicto.






Fuentes consultadas:

https://oldcivilizations.wordpress.com/2017/01/30/los-virus-este-misterioso-enemigo-invisible/
http://www.mundoesotericoparanormal.com/cientificos-descubren-virus-gigante-origen-extraterrestre/
http://www.xn--revistaaocero-pkb.com/secciones/fronteras-ciencia/virus-extraterrestres-amenaza-real