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domingo, 2 de abril de 2017

¿QUÉ ES EL CUERPO ASTRAL? SU IMPORTANCIA EN NUESTRAS VIDAS



El cuerpo astral es el vehículo por medio del cual el hombre expresa sus sentimientos, pasiones, deseos y emociones. Sirve como puente y medio de transmisión entre el cerebro físico y la mente.




ANTES TE INVITO A QUE VEAS ESTE VÍDEO: 






El cuerpo astral se relaciona con el elemento agua y se mueve dentro del mundo astral, conocido también como el mundo de la ilusión y del espejismo. En este mundo, la verdad está oculta detrás de la mentira y la realidad detrás de las irrealidades. Así, quien aprende a trabajar con su cuerpo astral también descubre la verdad que se encuentra oculta en sus propias mentiras.

El cuerpo astral del hombre es un vehículo que no aparece muy diferente al físico, aunque está compuesto de materia mucho más fina y sutil que la física y está rodeado de un aura de colores centelleantes.

A pesar de que todo el mundo posee un cuerpo astral, muy pocas personas son conscientes de él y mucho menos identifican y controlan sus energías.

El cuerpo astral es el cuerpo donde se generan, se alimentan y viven los sentimientos y los deseos.




El cuerpo astral está mucho más activo y tiene más trascendencia en nuestros actos que el propio cuerpo físico. Si tenemos en cuenta que es el vehículo de los sentimientos y emociones, el conocimiento de su composición y cómo actúa es de gran valor para comprender muchos aspectos de la psicología humana, tanto individual como colectiva.

Existen muchos libros documentados sobre el cuerpo astral, en ellos se desarrollan temas muy variados que están relacionados con dicho cuerpo, como es el mundo de los sueños, los viajes astrales, etc. Pero creemos que ahora, teniendo en cuenta el momento de cambio evolutivo que vive la humanidad, lo que realmente necesita conocer del cuerpo 


astral son sus tendencias, sus características y cómo ejercer control sobre él.






Características del Cuerpo Astral


El cuerpo astral es el cuerpo donde se generan, se alimentan y viven los sentimientos y los deseos. El cuerpo astral se mueve en el plano o mundo astral y en él hay dos regiones fundamentales. La primera, donde se generan los sentimientos y deseos inferiores y egoístas, y la segunda, donde tienen su asiento los sentimientos y deseos superiores, altruistas, desinteresados y elevados.

A través de la vivencia en esta segunda región o nivel del plano astral, el hombre puede hacer contacto con el origen de los sentimientos superiores, el nivel donde nace el amor: el plano búdico.

De la misma forma que en el plano físico existen leyes físicas a las que todos, sin excepción, estamos sometidos, como por ejemplo la de la gravedad, en el cuerpo astral está, por encima de todo, la ley de atracción y del deseo.

Todo es un deseo en una u otra forma y la humanidad está regida y controlada por estos deseos. Así, cuando el hombre orienta su vida sólo en la búsqueda de la felicidad, la alegría y la dicha propia, inevitablemente su vida es regida por el instinto en lugar del intelecto o la razón.

Dos cosas marcan la rapidez con la que un hombre puede salir de la oscuridad del plano astral. Una, el deseo de servir , la necesidad de buscar el bien de nuestros semejantes, en vez del propio. La otra, la obediencia a la propia necesidad de transformación que hay dentro de cada uno.


Control del Cuerpo Astral

Es importante comprender que el cuerpo astral puede cambiar, que los sentimientos, que los deseos, no son algo fijo e inamovible, sino que de la misma forma que mediante ejercicio o una dieta alimenticia se puede variar el cuerpo físico, el cuerpo astral puede cambiar si se ejerce un control sobre los sentimientos.

Es fácil encontrarnos a personas que manifiestan tener miedo a tal o cual situación, o que tienen un deseo incontrolable por tal cosa, o que rechazan a otras personas por sus características, etc., etc. y lo dicen pensando que ellas son así y que esas cosas no pueden cambiar. Nada más lejos de la realidad, puesto que todo lo que respecta al cuerpo astral es susceptible de ser controlado y transformado.




Por ello, el miedo, la inseguridad, el rechazo, el deseo, etc. son sentimientos del cuerpo astral que se pueden y se deben controlar.

Pero, ¿conocemos nuestros sentimientos? ¿Qué tipo de sentimientos alimentamos todos los días? ¿Cuántas cosas vivimos atrapados por los sentimientos?

Estas son algunas de las preguntas que nos debemos hacer para poder ejercer un auténtico control del cuerpo astral.

Tipos de Sentimientos

Los sentimientos pueden ser positivos o negativos. Los primeros hacen que el cuerpo astral se convierta en un puente limpio para la conexión con los cuerpos superiores. Si los sentimientos son negativos, estos se volverán en contra de la persona sumiéndola en estados de depresión, ansiedad y dificultad.

Sentimientos negativos:

El sentimiento de culpabilidad: Es una de las emociones más generalizados y que más perjudica a la humanidad. El sentirse todo el tiempo, un miserable e inútil, te hará actuar dentro de unas bajas frecuencias, hasta que te sumerge en la depresión. Conforme a este pensamiento, creado por tí mism@ va incrementándose, afectará al cuerpo físico y sus partes. Has concebido una existencia con un personaje frustrado, con un hombre limitado. 

La limitación: Crea falsas sensaciones de imposibilidad de hacer o decir algo ante circunstancias que, en la mayoría de las ocasiones, no tienen ninguna base real.

La forma de vencer las limitaciones es trabajando con pequeñas y cercanas metas a través de pensamientos de afirmación y de autoafirmación.

La comparación: Es otro de los sentimientos que más perjudican la propia evolución. La comparación con alguien o con algo nunca tiene un fundamento real y lleva a ocultar las propias carencias y deseos detrás de los demás. Cada uno debe aprender a valorarse por uno mismo y luego ver aquello que no le parece útil o positivo y cambiarlo, pero siempre mediante la confianza en uno mismo y en las posibilidades de cada uno.

La posesión: Está muy arraigada en el ser humano. La necesidad de poseer cosas, o a las personas, está presente en cada uno marcando de forma absoluta la conducta. Ante este sentimiento sólo se puede trabajar con la entrega, el desapego y la comprensión de que en realidad nada nos pertenece y nada poseemos, porque al final de nuestra vida cada uno se quedará sólo con lo que él es.

Sobre todo mediante la entrega, porque sólo si no se pide nada, si hay entrega sin medida y sin clasificación, las cadenas del astral pueden ser rotas.

Sentimientos positivos:

Existen muchos sentimientos que son positivos, que impulsan al hombre a una comprensión superior de todo cuanto le rodea, que le sensibilizan ante el entorno y ante otras realidades que están mas allá de los cinco sentidos.

El reconocimiento: Es el sentimiento a través del cual cada uno aprende a valorarse no en función de lo que tiene, sino de lo que es.

Hay personas que tienen mucha confianza en sí mismas porque poseen muchos bienes materiales, pero que si los pierden se quedan sin nada, por ello el reconocimiento es un sentimiento indispensable para adquirir auténtica fuerza interna basada en uno mismo, en su interior, en lo que es, no en lo que se posee.

El valor: sólo si cada uno aprende a enfrentarse a sí mismo y a todas las mentiras que le rodean será capaz de discernir entre lo que es real y lo irreal.

Detrás del cobarde está la frustración y la falta de reconocimiento, por ello el valor es imprescindible para conocerse a uno mismo.

La fraternidad: Es un sentimiento a través del cual se puede llegar a la auténtica comprensión de la unidad, de la red, de la relación que existe entre todo y entre todos.

Relación del cuerpo astral y mental

Por error se suele creer que los pensamientos están formados sólo de materia mental y rara vez se tiene en cuenta que la mayor parte de los pensamientos poseen materia astral, incluso, más cantidad de astral que de mental.

Así, por ejemplo, no es lo mismo pensar en un coche, que pensar en tu coche o en el coche que a uno le gustaría tener.

En el primer caso el pensamiento es abstracto y está exento de materia astral, pero en el segundo y tercero, el pensamiento está recubierto de energía astral.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los pensamientos son mezcla de mente y astral, lo que define y dirige los pensamientos no es la idea en sí misma, sino el tipo de energía astral con la que se recubra.

Así, como hemos visto anteriormente, los pensamientos dependen de la naturaleza positiva o negativa, altruista o egoísta. 

Por ello, todo pensamiento está "coloreado" de energía astral, y es muy importante, si se quiere llegar a dominar la mente, conocer la naturaleza de nuestros sentimientos.

El miedo, la inseguridad, el rechazo, el deseo, etc. son sentimientos del cuerpo astral que se pueden  y se deben controlar.

A lo largo de la evolución de la raza humana muchos de los dirigentes políticos y espirituales,  crearon dogmas y sentimientos mediante los que tenernos controlados.

Sentimientos tan arraigados en el hombre como son el pecado o el miedo sólo tienen un objetivo: limitar al hombre en su capacidad de decidir, en su espíritu aventurero y en el dominio de su propia vida.







Sólo hay un camino para controlar el cuerpo astral y es el AMOR. El Amor no como una forma religiosa o mística, sino el Amor como energía inteligente y activa, como actitud de vida sensible a todo y a todos los que nos rodean, como unidad con uno mismo y unidad real y efectiva con los demás.

Mientras permitamos que manipulen nuestros sentimientos, mientras no dobleguemos el cuerpo astral, seremos auténticas marionetas.