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domingo, 6 de noviembre de 2016

NUNCA NOS HEMOS SEPARADO



Siempre escogemos a la persona adecuada, pues no existen las casualidades en el universo, exterior e interior. Lo que sucede es el fin de los ciclos que no sabemos conciliar y nos desmontan el pastel. Y a veces que la separación es inevitable, es si o si, aunque esto sea de manera transitoria, pues nos encontraremos nuevamente quizás en otras realidades de conciencias. 

Como decía, no existen los azares, cada encuentro o desencuentro es planificado y consentido por el Yo Soy de cada alma. Aunque no es mi caso ni experiencia, me sumo a esa otra parte de la humanidad que ha experimentado la separación o el llamado divorcio, lo cual no es el fin pero si lo es desde el punto de vista de "fin de una etapa, fin de un ciclo", el cual hay que saberlo transmutar, ojalá y sin mucho drama, ya que la separación como tal tampoco existe, aunque algunos enfermen luego. 

Es en definitiva, es el ego del cuerpo físico el que se separa, pero las almas siempre permanecerán unidas, aunque a algunos le toque hacer de villanos, violentos y depredadores, siempre se amaron...y ya sé lo que debes estar pensando y en estos momentos me dirás: 

-"Es que tú no sabes nada, ni por lo que he tenido que pasar yo con ese ser..."

Bendice, no maldigas, no te resistas, pues todo es perfecto, ya has terminado, perdona esa etapa y "a otra cosa mariposa", deja ir, muchos no retienen con las manos, pero retienen y hacen violencia con el corazón y el lazo es más fuerte, por eso, aprende a soltar, deja partir en paz, ya sea también ese familiar querido que se ha ido a otras realidades por decisión propia, es su libertad, tú no lo retengas.

Yo lo he tenido que hacer, he tenido que dejar partir, pero desde una obra y otros roles, como por ejemplo, despedirme de mi madre y saber que nunca más la vería. El consuelo es que somos seres eternos y que todo esto no es más que un teatro efímero, mi madre cumplió con su papel y esa etapa terminó, digo ahora que feliz-mente, pues todo es mental. 

Nunca nos separamos y nunca nos ajuntamos, pues siempre permanecimos en ese centro de amor, que es la Fuente, donde todo vibra en la unidad, no nos amamos desde el ego que luego se siente perdido y decepcionado, nos amamos en ese santuario, en ese lugar misterioso y eterno, oculto para la razón y cubierto tras el velo, es en ese lugar donde tú y yo partimos y nos besamos antes, es en ese lugar donde tú y yo, siempre somos uno.


Roly Polanco