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domingo, 20 de noviembre de 2016

MI NIÑO ESTÁ ENFERMO ¿POR QUÉ?






Cualquier enfermedad en la infancia se debe a varios motivos, (aclaro antes de continuar que):

-No debemos abandonar las prescripciones médicas y medicamentos.
-Este drama de la enfermedad, debe tratarse siempre y partiendo desde lo individual, para así poder estudiar mejor y objetivamente, las características del niño y entorno en el que está.
-Toda información dicha aquí, no es dogma, ni es una sententia absoluta. Por lo que esta info. queda abierta, teniendo en cuenta la diversidad humana.
-Son pistas para comprender, qué nos pasa, así que, debe adaptarse luego por separado.

En el caso de la diabetes por poner un ejemplo, en el adulto es una invitación a soltar y a aceptar el amor de los demás, es una actitud defensiva ante la vida.

Por lo que el organismo reacciona ante esta supuesta carencia y lo manifiesta en el páncreas, con una secreción insuficiente de insulina ya que trae como resultado una incapacidad en mantener un porcentaje de azúcar razonable en la sangre. Un exceso de azúcar sanguíneo se produce entonces y la sangre es incapaz de usar adecuadamente los azúcares en el flujo sanguíneo.

Estos azúcares en exceso causan un porcentaje demasiado elevado de azúcar en la orina que se vuelve dulce.

El azúcar significa y está en correspondencia con el amor y los afectos se relacionan con la ternura y las caricias. Traumas heredados de generación en generación.

Toda diabetes refleja diversos sentimientos, que pueden ser de tristeza interior. Es el llamado "mal de amores", evidencia una carencia de afecto seguro, "porque lo necesito", a causa quizás de heridas anteriores.

Por eso, desea controlar el entorno y a la gente que le rodea. Ya que es una forma de retener y poseer por el miedo de que "no me quieran" o a perder la relación-vínculo con esa otra persona, que puede ser desde los hijos, hasta la pareja afectiva.

Por tanto, como toda enfermedad, entramos aquí en los sistemas de creencias y códigos ocultos a biodecodificar.

La diabetes, te está diciendo de que: "suelo vivir tristezas seguidas, quizás, emociones reprimidas teñidas de tristeza inconsciente y ausentes de dulzura".

EL NIÑO ENFERMO NO DEBE SER VISTO COMO UNA VÍCTIMA:

Claro que estas características antes citadas, en un niño puede que no se cumplan.

¿Entonces?

¿Qué tienen que ver todas estas causas psicosomáticas de la enfermedad en la infancia?
Aquí invito a que sea el adulto el que trabaje en ese sentido, pues todo padecimiento en los niños es el reflejo directo de sus padres o familiares que le rodean.

El niño a adoptado en su libertad y/o aceptado, el tener esa enfermedad, en vinculo con el clan que ha elegido, aún antes de nacer y puede también ser hereditario.

El niño sabe en su ser más profundo, que esa enfermedad es para trabajar junto a sus seres queridos en algo que no han visto aún.

Toda enfermedad es un llamado a la revisión de vida y por ende, una invitación a la sanación y curación.

Esto implica un cambio de vida.

Existen conflictos (sombras) que han permanecido por generaciones sin resolver y la enfermedad cuando aparece, en los niños, es más que un grito, es una denuncia positiva a todos, porque igualmente nos está interpelando y nos está diciendo de que ya es hora salga a la luz y sean disueltos esos lastres (conflictos y dramas) familiares, lo cual repercutirá en bien para todos los de casa.

Los niños en ese sentido vienen a eso, a ayudar a transmutar, a resolver esas cuestiones ancestrales. Hacen de esponja en el seno familiar.

Toda enfermedad es un motivo para la investigación y el análisis interno del árbol familiar. Es un motivo no para la depresión, si no para el salto de conciencia, la enfermedad nos ayuda a despertar, por eso, el primer paso es comprender y amar la enfermedad y al que la padece.

De ser posible y es el ideal, debemos comenzar a vivir ese acontecimiento con alegría, desde otros códigos de conducta, no desde el victimismo porque de inmediato nos etiquetamos:"yo soy el enfermo de la familia", "mi niño es el enfermo".

Si, desde el firme propósito de un cambio de actitud.

Aquí nos ayudarán mucho las terapias individuales y de grupo, los decretos de salud (verbales) dichos manifestados en vos alta, invito a aprender y hacer los gestos (mudras) corporales y a investigar-conocer, todo tipo de herramientas internas y externas, las cuales deberían hacerse diariamente. Como son las técnicas conocidas de meditación, cantar mantras curativos, descubrir el sentido de la vida para poder vivir con alegría, es un modo de cambiar a positivo y transmutar la enfermedad a una salud física, psíquica y espiritual.

De esa manera, se le ofrecerá al niño no solamente medicinas que no las descarto, sino además, un conocimiento, una antropología nueva, un modo de concebir la vida de una manera diferente, un apoyo más holístico, más amoroso, acompañado como es de suponer, de las caricias propias de una madre y de un padre cercano, sería lo ideal.

Roly Polanco