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viernes, 4 de noviembre de 2016

APRENDER A OBSERVAR ES DISCERNIR, PARA PODER DECODIFICAR


Hacemos lo que no debemos hacer, pues sabemos que nos hace daño, porque va en contra de la salud del cuerpo. Aún así insistimos una y otra vez, hasta que aparece la enfermedad. Entonces rectificamos y tomamos conciencia de que hay que cuidar con amor el cuerpo físico. Cada vicio no es por casualidad, cada fracaso y conflicto exterior, se debe a condicionantes internos que no hemos visto.

APRENDER A OBSERVAR ES DISCERNIR, PARA PODER DECODIFICAR LO QUE NOS PASA 
 
Aún, se puede decodificar la familia, la historia de nuestros abuelos, padres, hijos, están también estrechamente ligada contigo y te afectan en la actualidad. Por eso estás ahí, en esa realidad, en ese ahora en concreto, lo cual es maravilloso y estupendo. 

METAFÍSICAMENTE, TODO ES PERFECTO

Esas historias que te han contado en tu familia de éxitos y fracasos, enfermedades y/o buena salud, esos traumas y aciertos y desaciertos, también forman parte de tu biblioteca o registros akashicos. 

Tú has aceptado y escogido esos aspectos de tu propio carácter y personalidad, los cuales forman parte de tu ego, del innato, consciente e inconsciente. 

Es el clan donde vas a experimentar junto a los demás, sus pesares no superados, para así poderlos trasmutar y trascender en comunidad y crear otras realidades de conciencia, más prósperas y saludables. 

En cada ser humano existe una tendencia a reproducir esos programas ancestrales. Mientras no aprendamos a observar y a trasmutar mediante un decreto positivo consciente, nos encontraremos una y otra vez repitiendo más o menos los mismos dramas de los abuelos y los padres. 

Por ejemplo, el por qué elegimos ciertas amistades, ciertos colores, el diseño de tu casa exterior e interior, cierto tipo de música o lugares para vivir, para irnos de paseo o de vacaciones, y más esotérico todavía, los números de la casa, la matrícula del coche (carro), la calle en la que vives, si tiene jardín o no en tu barrio, el número de escaleras, todo responde a patrones que se relacionan con tu personalidad y con la de aquellos que te rodean. 

El golpe que das en la rodilla es una alerta, el "accidente" con el coche (carro), el grito o el regaño que te han dado hoy, la impertinencia de tus hijos, sus enfermedades, la molestia más pequeña, ya sea en el ojo, en la garganta o en cualquier otro punto del cuerpo, es un aviso de tu innato e inteligencia emocional.

Porque todo se debe a causas psicosomáticas y es biodescodificables, todo responde a un discurso metafísico y ese Todo está dentro de ti, porque nada de lo que te ocurre es por azar, todo está sujeto a simbologías a veces imperceptibles para el ojo físico, pero que deberíamos ver para poder tener una mejor lectura de aquello que nos pasa. 

Para así, dar con la causa, buscar soluciones y obtener una mejor visión global y holística de esa situación que no puedes superar, que te aplasta, pero que está en correspondencia con tus actitudes, modos de concebir la existencia, filosofías, patrones, programas y conceptos morales, de lo que es bueno o malo.

Roly Polanco