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viernes, 26 de agosto de 2016

EL APEGO ES DUAL, SU PARTE POSITIVA


Si no te apegas, no sabrás el por qué del desapego.

Resulta que algunos países y culturas nórdicas son muy "despegadas" y también se suicidan como moscas, por eso se marchan al Caribe buscando un poco de "apego" y relax.
Pero ese desapego es muy nocivo, es frío, desalentador.

Cuando los maestros hablan de "desapego", se refieren a otra cosa, no es cortar con la familia o los amigos de manera radical, es la virtud de poder ser feliz independientemente a los llamados "seres queridos". Lo nocivo del apego es la dependencia, cualquiera que sea, es el cordón que se establece con cualquier relación.

Un signo de apego nocivo es aquella madre, hijo o amigo que se deprime y enferma a causa de algún mal, enfermedad o muerte inesperada en su familia.

El ideal es saber cortar en su momento y emprender siempre el vuelo, pues la vida no está allá fuera, la felicidad no te la da nadie. Lo otro, es que nos convertimos con el apego en auténticos vampiros energéticos, aunque se trate de una madre, de un hijo, de un vecino o el presidente del estado, da igual. 

No es sano desgastarse por los demás, si esto te trae angustias y enfermedades, no sana la cruz que te enferma o crucifica más, pues el verdadero Padre (Dios) que es gozo y energía vital, no te exige nada, ni aún sacrificios por amor, eso son tonterías que no ayudan en nada.

Tú antes que nada debes cuidarte y tener salud holística para así poder entregar y generar más Dharma y menos Karma, en sanidad de Espíritu, alegre y en acción de gracias.

Por eso existe una parte positiva del apego, que es un saber estar sin exigir, un dar y ofrecerte al ese otro que eres tú, sabiendo que se está disfrutando en esa entrega, es un amar sin sufrimientos, sin que te duela, porque el sufrimiento es una ceguera es una ignorancia en la ausencia, es el sueño del ser, que implica des-conexión con tu Fuente divina e interna de luz.



Roly Polanco