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viernes, 4 de septiembre de 2015

SI CAMBIAMOS NUESTROS PENSAMIENTOS MODIFICAMOS NUESTROS GENES



LA CUÁNTICA DE LAS EMOCIONES

EL HIPOTÁLAMO

Dentro de nuestro cerebro, en la parte media superior, se encuentra situado el hipotálamo. Es una especie de fábrica en la que se reúnen distintas sustancias químicas, que se relacionan con nuestras emociones y pensamientos.

Estas sustancias químicas son los péptidos (cadenas de aminoácidos). Nuestro cuerpo es, prácticamente, todo carbono y fabrica unos 20 aminoácidos para tener la fórmula de su estructura física. El cuerpo es una máquina que produce proteínas.

En el hipotálamo seleccionamos una pequeña cadena de proteínas, llamadas péptidos, y las ensamblamos en determinados neuropétidos (o neurohormonas) que se corresponden con los estados emocionales que experimentamos diariamente. Así pues, tenemos sustancias químicas para el enfado, sustancias para la tristeza, sustancias para sentirse víctima y para la lujuria… Existe una sustancia química para cada estado emocional que experimentamos.

En el momento en que experimentamos un estado emocional en el cuerpo o en el cerebro, el hipotálamo ensambla el péptido correspondiente y lo suelta al flujo sanguíneo a través de la pituitaria (hipófisis). A través de la sangre llega hasta distintos centros o lugares de nuestro cuerpo.



Las células de nuestro cuerpo, todas, tienen receptores péptidos en el exterior. Una sola célula puede tener miles de receptores estudiando su superficie, abriéndose al exterior. Cuando un péptido atraca en una célula, como si fuera una llave que encaja en una cerradura, se coloca en la superficie del receptor y lo mueve como si llamara al timbre de una puerta. El péptido queda unido a la célula el tiempo que necesite, también puede soltarse y volver a pegarse dependiendo de lo que necesite esa célula.

LA CÉLULA TIENE CONCIENCIA

Un receptor, al que se le ha anexionado un péptido, éste transforma la célula, desencadena un torrente de reacciones químicas. Muchas de estas reacciones acaban modificando el propio núcleo de la célula. Todas las células están vivas y tienen conciencia (si definimos conciencia como el punto de vista de un observador) La célula sabe siempre sónde está, sabe que proteínas fabrica, sabe si va a dividir su núcleo y sabe si va a dejar de dividirse. La célula es la unidad con conciencia más pequeña del cuerpo.

LAS CÉLULAS SON ADICTAS 


Las células, con los receptores vacíos, comenzarán a comunicarse con el cerebro, reclamando los péptidos que se le han estado suministrando habitualmente, y el cerebro, automáticamente, creará imágenes en tu cerebro -como si oyeras voces- para reiniciar el ciclo.

Si piensas en cómo estar deprimido, en cómo estar confundido, en cómo sufrir, en cómo ser feliz… el cuerpo le dirá a tu cerebro que sus necesidades químicas no están cubiertas. Entonces, el cerebro se activará y buscará imágenes del pasado; y las mandará al lóbulo frontal para que las visualices y las sientas.

LA ADICCIÓN

Es algo que no puedes parar: Nosotros mismos nos creamos situaciones que cumplen los antojos bioquímicos de las células de nuestro cuerpo.
Resumiendo, adicción es que si no puedes controlar tu estado emocional es que eres adicto a él.

LA MENTE CREA NUESTRO CUERPO

La red neuronal del cerebro da las órdenes a las células, y estás órdenes están basadas en la experiencia e información que tenemos registradas en nuestra memoria cerebral. Para relacionarnos ponemos en marcha la química de nuestro cerebro.

Para cambiar la química tenemos que modificar nuestra red neuronal, cambiar nuestra propia identidad, cambiar nuestra actitud y la manera con la que interactuamos con el entorno.



Si no cambiamos, mental y emocionalmente, lo que estamos haciendo es reforzar químicamente todas nuestras células, las cuales nos van a exigir su ración diaria de péptidos.

CAMBIANDO EL PENSAMIENTO MODIFICAMOS NUESTROS GENES

Si nos mantenemos firmes con una emoción, actitud o tipo de pensamiento, durante largo tiempo, lo que estamos haciendo es reforzar los receptores de esas células hacia la recepción de un tipo de química.

Esto provocará que, cuando se divida la célula, la nueva tendrá más receptores químicos del tipo de emoción a la que estamos anclados. O sea, receptores especializados en los neuropéptidos que están recibiendo constantemente. Y tendrán menos receptores para las vitaminas, minerales, nutrientes, intercambio de fluidos y la eliminación de desechos y toxinas.

Todo envejecimiento es el resultado de una producción de proteínas incorrecta ¿Podemos parar nuestra forma destructiva de pensar para generar un óptimo funcionamiento en nuestro cuerpo?

Si no cambiamos emocionalmente, por mucho que comamos sano, nos echemos cremas, durmamos muchas horas… no conseguiremos parar el envejecimiento celular, ni su mal funcionamiento.


MUTACIÓN SOMÁTICA




La utilización continuada de emociones negativas, provocan cambios en nuestras ceĺulas que pueden degenerar en una mutación genética. Así como la utilización correcta de nuestras emociones puede también modificar genéticamente nuestra estructura del ADN. Se les denomina mutaciones somáticas, y están englobadas dentro de una serie de posibilidades de mutación somática.

Como apuntaban en el documental ¿Y tú qué sabes?, si uno es capaz de modificar su pensamiento emocional, las neuronas cerebrales establecen nuevas sinapsis y envían órdenes precisas a las células de nuestro organismo para modificar y mutar su nucleo celular.