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domingo, 30 de agosto de 2015

¿POR QUÉ NOS PASAN LAS COSAS? ¿VER PARA CREER O CREER PARA VER?




NADA ES CASUAL EN EL UNIVERSO FRACTAL Y SÍ CAUSAL

Nuestro ego es el que pregunta siempre. Deberíamos cambiar esos códigos e incorporar otros que nos ayudarían a sanar de manera más profunda. Por ejemplo: Cuando nos acontece algo desagradable o "inesperado", de inmediato nos surge la duda, se activan los mecanismos de defensa y los sentimientos de victima afloran, porque es más fácil culpar a alguién o cosa que asumir con madurez que somos los artífices de esa experiencia, somos los que la hemos creado.

LA GRAN PREGUNTA "DEL POR QUÉ A MI", DEBERÍA SER CAMBIADA POR:

  • ¿PARA QUÉ ME HA PASADO ESTO?
  • ¿EN QUÉ ASPECTO DEBO TRABAJAR EN MI INTERIOR?
  • ¿QUÉ ME ESTARÁ QUERIENDO DECIR ESTE ACONTECIMIENTO?

Existen acuerdos álmicos que nuestros egos no pueden comprender. Son decisiones internas del ser, que de momento no se nos revelan, pero victimas no somos de nadie, ni del destino, ni de nosotros mismos. 

Para ilustrar un poco esta teoría, me referiré al Tomás del Nuevo Testamento:
Tomás (Siríaco: ܬܐܘܡܐ, Toma); es un nombre común masculino. Fue originado de la designación aramea תום tōm "gemelo". El cognado hebreo es תאום tə'ōm. En el Nuevo Testamento la designación fue aplicada a Judas Tomás Dídimo, el segundo Judas de los Apóstoles, de ahí el significado "gemelo".

Tomás representa al mundo racional Occidental y lo marca la famosa frase: "Ver para creer como Tomás".





"Luego dijo a Tomás: Acerca aquí tu dedo, y mira mis manos; extiende aquí tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente..." (Jn 20:27)

Y Tomás cree dada la apariencia y la forma aparecida ante sus ojos físicos. Sin embargo, lo que Tomás desconocía es que no estaba en realidad "metiendo sus dedos" en ninguna parte y esa es la gran revelación.

Veamos: 

La física cuántica está demostrando que en realidad NI LOS CUERPOS NI LOS OBJETOS SE TOCAN. 

La vida diaria que percibimos con nuestros cinco sentidos no es realidad. 

La física cuántica ha mostrado, que el espacio y tiempo, son ilusiones de la percepción, por lo tanto, nuestros cuerpos no pueden ser realidad si ocupan un espacio.




Enrest Rutherford realizó un experimento en Manchester que le reveló la forma del interior del átomo. Los científicos se conmocionaron al descubrir que el átomo es en su mayoría un espacio vacío.





La pregunta entonces fue: ¿Cómo es posible que este átomo vacío pueda formar el mundo sólido que nos rodea? 

Nuestra verdadera conciencia no existe en nuestros cerebros o en nuestros cuerpos. La disolución de nuestros cuerpos individuales, junto con la desinformación de nuestros verdaderos orígenes, ha manifestado la idea de que todos pensamos independientemente. Con este mal entendido, parecería imposible explicar científicamente la telepatía, la clarividencia, los mediums espirituales y otros fenómenos involucrados en la transferencia de información entre las fuentes, sin el uso de medios físicos de comunicación.
 
Pero cuando uno entiende que hay una unión espiritual entre todas las cosas en el universo, y que todos somos parte de una inteligencia divina, ningún fenómeno es inexplicable.
 
Esta simple comprensión llena todos los agujeros en las religiones actuales y explica la reencarnación, deja vu, predicciones del futuro y literalmente, la ocurrencia de cada evento o anomalía alguna vez experimentada. 





La materia está vacía dentro de los bloques más básicos en la construcción de existencia perceptible, es maleable y moldeada a través de la intención.
 
Esto significa que la conciencia le da forma a nuestra realidad. Esto parece difícil de entender para la mayoría, pero es entendible, ya que en los tiempos modernos, se nos enseña a temprana edad como pensar tangible y racionalmente. Este es un método de educación orientado al cerebro izquierdo y tiene más efectos dañinos del crédito que se le ha dado. 

El hemisferio izquierdo del cerebro tiene que ver con lógica, detalles, hechos, patrones, pragmatismo, ciencia y matemáticas, mientras que el derecho tiene que ver con sentimientos, intuición, símbolos, imágenes, toma de riesgos, filosofía y religión. 

Por lo que podemos intuir ahora y comprender mejor las palabras del maestro Jesús cuando interpeló a este Tomás:  "y no seas incrédulo, sino creyente."

Jesús sabía que la acción de tocar no resolvería el drama y el dilema de Tomás, aún así le exhorta a que metiera los dedos en su llaga. Porque el problema del hombre no se resuelve en laboratorios, los experimentos siempre analizarán tan solo una parte y ese ha sido el engaño de nuestros sistemas de creencias.

Hoy sabemos que la materia en realidad está compuesta por un conjunto infinito de partículas de luz y energía, pero aún más, eso que vemos afuera no es más que una proyección de nuestra mente.





¿VER PARA CREER O CREER PARA VER? 

"To be or not to be", (that is the question), o "Ser o no ser", (ésta es la duda) y el teatro isabelino.

SI LO CREES LO VERÁS MANIFIESTO, SI NO LO CREES ASÍ SERÁ TAMBIÉN, NO SE MANIFESTARÁ. 


Causalidad
Relación de necesidad que se establece entre la causa y el efecto, de modo que si la causa se da es imposible que no se produzca el efecto, y viceversa, dado el efecto es necesario que se haya producido la causa.

En filosofía, el principio de causalidad, en el que se funda el determinismo, es un principio universal que abarca todos los campos del ser. Bajo su dominio están, tanto el espíritu como la materia. Todo suceso, todo acaecer, está determinado causalmente: todo sucede según una razón o causa suficiente. Esta es la formulación determinista que se expresa por medio del principio de razón suficiente, la expresión más general del principio de causalidad. 

La causa representa, en el proceso universal del cambio, el momento anterior en el tiempo; el efecto es la secuencia inmediata posterior que acusa todas las propiedades contenidas en la causa: causa aequat effectum (la causa es equivalente al efecto). Debido a esta proporcionalidad existente entre causa y efecto, se cree posible la deducción o la inferencia de un polo de esta ecuación al otro.

Tradicionalmente esta relación fue formulada como un principio racional, el principio de causalidad, al que se supuso un valor universal, extendiendo la necesidad de tal relación entre la causa y el efecto a todo el ámbito de la realidad.

Las teorías de la mecánica clásica influyeron en todo el pensamiento occidental racionalista.





Luego aparece en el siglo XX la mecánica cuántica que trata con sistemas mecánicos de pequeña escala o con energías muy pequeñas (y ocasionalmente sistemas macroscópicos que exhiben cuantización de alguna magnitud física). En esos casos los supuestos de la mecánica clásica no son adecuados. 

En particular, el principio de determinación por el cual el estado futuro del sistema depende por completo del estado actual no parece ser válido, por lo que los sistemas pueden evolucionar en ciertos momentos de manera no determinista (ver postulado IV y colapso de la función de onda), ya que las ecuaciones para la función de onda de la mecánica cuántica no permiten predecir el estado del sistema después de una medida concreta, asunto conocido como problema de la medida. 

Sin embargo, el determinismo también está presente porque entre dos medidas filtrantes el sistema evoluciona de manera determinista de acuerdo con la ecuación de Schrödinger.

La entidad que somos es la suma de todas las partes, aún también de ese "pasado" y "futuro" que por la ilusión hemos creado y físicamente no tenemos acceso, pero cuánticamente se están ocurriendo en estos momentos en algún espacio y rincón de ese universo.

También forma parte de eso que Somos, los sistemas múltiples y/o nuestras alternativas probables, los llamados mundos paralelos.  Según esta concepción teórica vivimos en un mundo de 10 dimensiones (nueve espaciales y una temporal), a pesar de que no vemos más que cuatro. Y por otra parte, esta teoría produce una superabundancia (millones de millones de millones) de universos compatibles con el nuestro, lo que parece algo completamente imposible (ver teoría de las cuerdas) porque somos un Todo, con lo visible e invisible.





CONCLUSIÓN:

  • NO SOMOS TAN PREDECIBLES COMO SE NOS HA DICHO.
  • ESTAMOS Y NOS MOVEMOS EN CONSTANTES VARIABLES Y ALTERNATIVAS DE INFINITAS PROBABILIDADES.
  • EL SER HUMANO NO DEBE SER VISTO SOLAMENTE COMO FÍSICA Y QUÍMICA QUE SE PUEDE EXPLICAR Y ANALIZAR EN LABORATORIOS.
  • DEBEMOS CONTAR CON EL LIBRE ALBEDRÍO O PODER PARA DAR EL SALTO Y CAMBIAR EN CUALQUIER MOMENTO.
  • CUALQUIER ACONTECIMIENTO QUE SE VIVE SIEMPRE SERÁ POR DECISIÓN Y LIBERTAD DEL SER.
  • NADA ES POR CASUALIDAD, TODA EXPERIENCIA ES EL RESULTADO DE UNA CAUSA.
  • EL EFECTO NO DEBERÍA ESTUDIARSE COMO FIN, SINO COMO PARTE DEL CONJUNTO.
  • NADA ESTÁ ACABADO, NI EXISTE LA PERFECCIÓN O ESTADOS DE FELICIDAD ABSOLUTA. 
  • EL SER HUMANO ES UNA ENTIDAD INFINITA, ASÍ COMO ES EN EL MUNDO ATÓMICO Y CUÁNTICO. SIEMPRE HABRÁ MÁS.
  • SOMOS  LA PARTE DE UN FRACTAL HOLOGRÁFICO Y NUESTRA MENTE Y CONCIENCIA ES LA QUE LE DA FORMA A LA MATERIA Y APARIENCIA (MAYA-MATRIX).