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domingo, 30 de agosto de 2015

EL SEXO Y EL CUERPO HUMANO, SAGRADOS PERO NO VEDADOS





EL TABÚ DEL DESNUDO

¿Nacemos con vergüenza o la aprendemos?

El pudor es un fenómeno social, no es biológicamente instintivo. Así lo creen los antropólogos. Evidencia de esto es el hecho de que la desnudez es venerada en el arte. 

Y todavía hoy, algunos pueblos primitivos se avergüenzan más de un diente roto que de ir sin ropa.

El desnudo humano es antiquísimo, y una constante fuente de inspiración para el arte. Los griegos retrataron la anatomía masculina en todo su esplendor.




 En la Edad Media, el artista tuvo que templar su apetito y no se le consintió más desnudo que el de Cristo, siempre que se le despojara de cualquier atisbo erótico. Ya en los siglos XV y XVI, en pleno Renacimiento, hay una vuelta al ser humano, y el arte se torna expresión de la perfección, el vigor y la belleza. 

Prueba de ello, el David de Miguel Ángel. Desde entonces, el desnudo ha estado vinculado con el sistema de creencias religiosas y las acepciones del cuerpo humano de cada cultura: placer o dolor, amor u odio. 

Y aunque a veces haya habido que pintar o esculpir figuras, como santos o mártires para esquivar la censura, pocos artistas han perdido ripio a la hora de canalizar su interés por el cuerpo, varonil o femenino, y el impulso erótico que despierta.




¿Cómo nace, entonces, este rechazo? Para entenderlo, el arquitecto Óscar Tusquets diferencia en su libro Contra la desnudez el desnudo de la desnudez. La segunda sería, por ejemplo, la cola de nudistas en un autoservicio de comida. “Es el ataque al erotismo desde las nuevas tendencias naturalistas de la salud y el bienestar”, explica. Mientras el desnudo está regido por reglas, la desnudez, según Tusquets, no deja de ser una grosería, más estética que moral.

Los naturistas, por su parte, justifican el ataque que reciben en la vergüenza. “Un concepto”, dice Ismael Rodrigo, “que nace con la idea del pecado original y convierte el cuerpo desnudo en objeto sexual”.

Quizá por eso, la psicoterapeuta estadounidense Sarah White usa el nudismo como modalidad terapéutica y considera que el desnudo, tanto del terapeuta como de los pacientes, ayuda a estos a explorar sus problemas, con un efecto positivo en la aceptación de la sexualidad masculina y femenina.

Fuente anterior consultada: http://www.quo.es/ser-humano/la-ley-del-desnudo


“Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, mientras la violencia se practica a plena luz del día.”
                                                               John Lennon





John Lennon y Yoko Ono, de Annie Leibovitz


SEXUAL-MENTE DEBERÍAMOS PASAR DE LA IDEA DE LA PENETRACIÓN A LA COMPENETRACIÓN Y A LA COMPASIÓN. 


Las energías femeninas deberían superar ese sentimiento ñoño y esos sentimentalismos de plañideras rosas.


Lo masculino por el contrario debería acercarse más al sexo femenino, no solamente por la atracción sexual, sino por su delicadeza y sutileza, ya que los hombres solemos carecer de suspicacias, somos más instintivos, o sea, más bestias, más depredadores. 

Sin embargo es científico, la ambivalencia sexual en el hombre, o sea que en un principio no hay preferencias eróticas de polos.

 Alguien reforzó la idea del macho heterosexual por razones de supremacía, coartando así los impulsos internos de cada ser humano, para que dirigiera su lívido solamente hacia el sexo opuesto y condenando por otra parte el amor y entrega hacia seres de su mismo género.

De todos es conocido que muchos hijos no besan a sus padres, frase de que "los hombres no lloran etc. Así es como nos han dividido, nos han tarado esos fueros internos de expansión y experimentación natural de nuestra especie. 

Mi madre me decía: -"los hombres no son amigos de las mujeres". Y es que quizás esa frase viene de la idea femenina de que vamos con el pene erecto y en celo sexual todo el tiempo, quizás por eso las miramos por la calle y decimos piropos, porque hay un morbo por aquello prohibido y vedado. 

Nos han vestido, nos han puesto ropa y es inmoral ir desnudo, entonces se le tapa los ojos a los niños para que no vean "las partes vergonzosas de los demás", creando así más patrones y tabúes sexuales. 

Son esos individuos que al llegar a la edad adulta no han madurado y realizan a oculta todo acto "inmoral" que le prohibieron desde pequeños. 




Hay por tanto como una especie de juego de roles sexistas en nuestra sociedad como consecuencia de esa mentalidad restrictiva , una super valoración del cuerpo, donde se da poca oportunidad para intimar de manera cordial con la parte fémina, se ha creado una barrera. Y eso las mujeres también lo saben, también están programadas para defenderse del macho depredador, lo cual me parece algo ridículo, pasado de moda y aún por superar. 

La mujer se cuida del hombre, no porque le tema, sino porque en sus requerimientos más profundos, su apetencia sexual se desplaza por otros aspectos más sublimes que muchos masculinos suelen pasar por alto.

HEMOS IDO DESDE UNA CENSURA CRUEL Y DE DICTADURA SEXUAL A UNA SUBLIMACIÓN Y EXALTACIÓN DE LO ERÓTICO SEXUAL, LLEGANDO MUCHAS VECES A LA DEGRADACIÓN Y MANIPULACIÓN DE GÉNEROS.

Ambas vertientes son puras exageraciones y extremos también a integrar.

Exageraciones y leyes morales que llegaron ha prohibir el más pequeño acto de inclinación sexual, condenándole como algo inmoral e impuro. Convirtiéndose así en impuras y tabú aquellas acciones como por ejemplo, el acto de masturbarse, teniéndose por algo pecaminoso y reprobable.




La masturbación femenina ni siquiera tiene un espacio en el lenguaje coloquial, basta ver cuántas formas hay de referirse a la masturbación masculina y cuantas a la femenina: “hacerse un dedo” es la única expresión que podemos encontrar y es casi imposible oírla en boca de una mujer.

No es que la masturbación femenina no esté presente, pero aparece en las conversaciones de tapadillo. 

Según la doctora Petra Boynton, psicóloga especialista en relaciones y colaboradora habitual del diario británico The Telegraph, no es que la masturbación no tenga sitio en la educación sexual, ni en los medios, el problema es que no se habla de ello abiertamente, y cuando se hace la conversación es muy poco explícita:

 “La discusión se centra en los juguetes sexuales y en mensajes sobre el rendimiento y las aspiraciones para mejorar la vida sexual, pero no se habla de cómo masturbarse o la incidencia que la práctica puede tener dentro de una relación. La masturbación ocurre, pero cuando hablamos de ella lo hacemos con un lenguaje limitado lo que hace que, aunque ya no sea un tabú, sea algo de lo que es difícil hablar”.



Por otra parte se ha sobre valorado el acto sexual como único fin de la existencia y la felicidad. Llegando a todo tipo de excesos y aberraciones que atentan contra la integridad, recurriendo muchas veces a la violencia, al chantaje, a la prostitución y demás prácticas oscuras.




Vemos en la tradición Judeo- Cristiana que Adán y Eva trataron de cubrir su culpa y la vergüenza de Dios, pero escogieron una túnica muy pobre. 

Esa es la explicación hasta cierto punto ingenua que nos explica el por qué vamos con ropa, para cubrir algo, en este caso los genitales, supuestamente malos y pecaminosos ante los ojos de un Dios recto y celoso.

Sé que hay más sobre esta historia, pero será motivo para otro estudio e investigación...

El hombre hizo soluciones para el pecado y la culpa que nunca funcionan. Sin embargo las hojas de higuera de las obras religiosas nunca cubrirán al "pecador culpable", ni mucho menos lo harán correcto ante Dios.

Según el texto Bíblico fue el mismo Dios el que eligió pieles para cubrir a Adán y Eva (Génesis 3:21). 

"Y Jehová Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de pieles, y los vistió."

Pero si un día nos pudiéramos ver todos desnudos y en pelotas tal cual, e ir así por la calle, si tuviéramos la valentía de acudir a nuestro trabajo, a los comercios a las oficinas todos desnudos, se terminarían poco a poco las apetencias enfermizas, valoraríamos más al cuerpo humano como algo hermoso y sagrado, que también se llena de arrugas y verrugas con una belleza especial.





Por tradición cultural cuando un hombre mira a una mujer, no la mira, en realidad solo quiere poseerla para expandir su semilla. Así somos de natura depredadora, hegemónica y expansiva, por eso cuando una mujer se siente mirada se cohíbe y teme, pues no quiere ser penetrada, quiere ser amada. 

Entonces, penetración y amor deben ir de la mano para que se de el milagro del encuentro.

Dejaríamos entonces de pensar poco a poco en las ansias penetración para pasar a la compenetración y a la compasión.