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jueves, 27 de agosto de 2015

AMAR LA ENFERMEDAD, DECRETOS DE PODER PARA MANIFESTAR SALUD Y SANACIÓN




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SOLO CURA EL AMOR, SOLO SE REALIZA LA SANACIÓN DESDE EL AMOR

¿Por qué algunos no curan?

Es debido a PATRONES INTERNOS DEL COMPORTAMIENTO, TODO ESTÁ SUPEDITADO A UNA ACTITUD DEL SER. 

Veamos:

Cuando sentimos los síntomas de la enfermedad, de inmediato se produce en nuestro interior, un verdadero volcán, un tsunami de sensaciones y miedos que avanzan por todo nuestro organismo, por todas las células y neuronas, esas señales son captadas por los neurotransmisores, estos respetan esos paquetes de datos y las envían a todo el cuerpo físico.
Por eso sentimos que el malestar se acrecienta, aumenta la angustia y por tanto el sistema inmune se debilita y las células comienzan su proceso de acidez, también se deprimen, pues "así como es afuera es adentro", es una ley universal. Pueden ocurrir muchas cosas, en algunos casos estas células ya no se regeneran, no se multiplican, sencillamente porque le hemos dado una orden y ellas tan solo obedecen...Por eso algunas heridas no curan, no cierran, etc.

No hace ningún bien decir: «Pero mi vida fue traumática»; pues así reforzáis la creencia. De una forma u otra debéis modificar esa convicción, o preferiblemente cambiarla por completo; sólo así podréis libraros de sus efectos. Esto no significa que os «mintáis»; pero, si os parece que en vuestro pasado no hubo felicidad, ni satisfacción ni placeres, es que os estáis mintiendo ahora. Os habéis concentrado en lo negativo hasta tal punto que todo lo demás os resulta invisible. Desde el presente os habéis hipnotizado y veis el pasado no como fue en vuestra experiencia, sino como parece ahora a la luz de vuestras creencias actuales.

Por ejemplo: Una curación natural por el sonido puede darse también con un acto tan simple como escuchar la lluvia caer. Contemplar amorosamente, ese acontecimiento es una manera de que se realice el milagro curativo.
Para esa acción mental, no necesitáis drogas, ni hipnotismo, ni siquiera meditación. Sólo necesitáis dar libertad a vuestra mente consciente. Por sí sola, hará fluir pensamientos e imágenes que constituirán su propia terapia.

En su esencia más pura, el estado natural del Ser Es lo que es, pura energía cuántica. En estas dimensiones de conciencia llega a una dualidad donde experimenta también la enfermedad como parte de ese conjunto amoroso que ha querido vivir. El self se manifiesta, solo eso y se expresa en un sin fin de estados y papeles. El cuerpo físico es ropaje es su vehículo para hacerse visible y así comienza su viaje en una aventura donde se moverá entre las alternativas probables de sombras y luces, lejanía y cercanía, miedos y amores eternos.

El cuerpo mental que conforma la enfermedad ya es una conciencia en sí mismo, es una creación donde interpretará un papel, se ha creado un drama, una angustia que deberá resolver, en esta vida o en el siguiente "curso".

No hay prisas para las conciencias y muchos se ponen en ese aspecto nerviosos cuando y desde su percepción les parece que todo está perdido, que su vida es como un aborto no deseado. Una vida, cualquier vida, por pequeña que parezca, es como un jardín con algunas malas hierbas, pero en sus profundidades y raíces están las simientes y variedades de futuros arbustos para dar el fruto en el momento oportuno.


LA DUALIDAD NO ES UN PROBLEMA NI UN DRAMA

Simplemente que no sabemos o nos hacemos los que no sabemos, jugamos al ciego "en el campo de lechuga". Entonces aparece el debate interno, pero el conflicto y el reto consiste en descubrirse a uno mismo.
¿Qué es lo opuesto al amor? El miedo a la muerte, por eso no se cura, porque en el fondo morimos por un olvido del amor.
La enfermedad la origina un pensamiento con energías negativas....por tanto, tiene una conciencia propia, un cuerpo. Amar la enfermedad sería llegar a comprender sus raíces, saber la fuente de donde procede, entonces, ya no te vas a resistir. Implicaría el descubrimiento de lo que se Es habitando un cuerpo físico, con sus aparentes limitantes . Y si además nuestro sistema de creencias nos sumerge en esos conceptos de culpas, karmas y pecados, ya tendríamos el "paquete" listo para que se desarrolle el drama.


EL HIPNOTISMO SOCIAL-CULTURAL E INDIVIDUAL

En casos de enfermedad, la persona siente temor y, como cree en vuestra civilización, no recurre a sí mismo en busca de ayuda sino a una figura de autoridad.
En las sociedades primitivas, los brujos médicos y otros sanadores naturales entendían que el punto de poder está en el presente, y utilizaban la hipnosis natural como método para ayudar a otras personas a que concentraran su propia energía. Los distintos rituales, danzas y procedimientos son tratamientos de choque, que impactan al sujeto para que abandone sus reacciones habituales y se fuerce a centrarse en el momento presente. La desorientación que resulta de ello hace flaquear las creencias actuales y destruye los marcos de referencia fijos. El hipnotizador, o brujo médico, o terapeuta, introduce luego inmediatamente las creencias que
cree que el sujeto necesita.
Dentro de este contexto, se utilizan recursos secundarios que coinciden con las propias ideas del terapeuta. En vuestra sociedad, se recurre a menudo a la regresión; el paciente recuerda y revive una experiencia traumática del pasado, que parece ser la causa de la dificultad actual. Si tanto el hipnotizador como el sujeto lo aceptan, a ese nivel se producirá un avance.
Si los conceptos culturales aceptan el vudú o la brujería, se contemplará la situación terapéutica dentro de ese contexto, y se descubrirá una maldición, que el médico podrá contrarrestar utilizando el punto de poder del presente.





Fuera del marco de la hipnosis ortodoxa se aplican los mismos métodos. Si bien lo comprendo plenamente, la medicina occidental es a su manera uno de los mecanismos hipnóticos más incivilizados. Los médicos occidentales más educados se horrorizan ante la idea de que se sacrifique una gallina en la cabaña de un médico brujo en una sociedad primitiva, pero consideran muy científico e inevitable que una mujer sacrifique dos pechos al cáncer. Simplemente no encuentran otra solución, y por desgracia tampoco la encuentra la paciente.
Un médico moderno occidental -muy a su pesar, por supuesto-informará a su paciente que está a punto de morir y dejará en su mente la convicción de que su situación es un caso perdido, y en cambio reaccionará con desdén y despecho cuando lea que un practicante de vudú ha maldecido a una víctima inocente.
En vuestra época, los médicos miran con gran superioridad las culturas primitivas, y juzgan severamente a los pacientes de esas sociedades, a quienes suponen dependientes de los brujos médicos o practicantes de vudú; pero la verdad es que, en vuestra cultura, y gracias a la propaganda y vuestra gran organización, vuestros médicos convencen a cada persona que debe hacerse una revisión médica cada seis meses porque, de lo contrario, podría desarrollar un cáncer, y que se debe tener un seguro médico porque algún día enfermará.En muchos casos, por tanto, los médicos modernos son médicos brujos incompetentes que han olvidado
su profesión, hipnotizadores que ya no creen en el poder de la curación, y cuyas sugestiones provocan otras enfermedades que se diagnostican de antemano.
Os dicen qué cabe esperar, y ello equivale a la maldición que pueda recibir un nativo de una pequeña comunidad indígena, aunque es mucho peor, y vosotros perdéis pechos, apéndices y otras partes del cuerpo.
Los médicos obedecen a sus propias ideas, desde luego, y dentro de ese sistema ven su proceder
completamente justificado.
En el campo médico, como en ningún otro, se ve claramente el impacto de las creencias, ya que los médicos no son quienes gozan de más salud, sino los que menos. Caen presa de las creencias que defienden con tanta vehemencia. Se concentran en la enfermedad, no en la salud.
En otras palabras, vuestros médicos son también víctimas de su propio sistema de creencias.
Se rodean constantemente de sugestiones negativas. Cuando se ve a la enfermedad como un invasor, que se impone sin razón a la integridad del ser, el individuo parece indefenso y la mente consciente un simple accesorio. El paciente se ve obligado a veces a sacrificar un órgano tras otro por sus creencias, y por las del médico.
Afortunadamente, existen otras creencias «alternativas», como distintos tipos de terapias, la alimentación sana e incluso sanadores, que proporcionan otro marco de referencia para solucionarse problemas de salud. Al menos en estos casos no se administran fármacos dañinos, ni se contribuye al deterioro de la integridad del cuerpo.





Los quiroprácticos también son hipnotizadores. Por desgracia, tratan de ganar respetabilidad en la esfera médica, y por tanto resaltan los aspectos «científicos» de su trabajo y restan importancia a los elementos intuitivos y la sanación natural. Los sanadores o «curanderos» acaban tratando a los más desesperados, aquellos que se dan cuentan de la ineficacia de otros sistemas de creencias y no saben a quién recurrir para sanarse. Algunos de estos «curanderos» pueden no tener escrúpulos y ser deshonestos, pero muchos de ellos poseen una comprensión intuitiva y pueden efectuar «curaciones» gracias a la alteración instantánea de creencias. 

A los médicos les gusta decir que estos individuos impiden que los pacientes reciban un tratamiento adecuado. La verdad es que estos pacientes ya no creen en el sistema de creencias de los médicos, por lo que éstos ya no los pueden ayudar.
Para un médico todo esto le parece pura herejía, porque siempre considera la enfermedad como algo objetivo presente en el cuerpo, algo que hay que tratar objetivamente y eliminar. Pero un hombre que siente que «no tiene corazón» no se va a salvar por un trasplante de corazón, a menos que cambie primero esa creencia.
En aquellas áreas en las que no os sentís satisfechos, creéis que estáis indefensos, que vuestra voluntad no puede actuar, o que ciertas condiciones continúan a pesar de lo que suponéis que es vuestro propósito. Pero, si prestáis atención a vuestros pensamientos conscientes, veréis que os estáis concentrando precisamente en los aspectos negativos que tanto os horrorizan. Os estáis hipnotizando de una forma muy eficaz, con lo cual reforzáis esa situación. Quizá digáis:
«¿Qué puedo hacer? Me estoy hipnotizando sobre mi
exceso de peso (o mi soledad, o mi pobre estado de salud)».
Pero en otras facetas de la vida quizás os hipnoticéis en lo que concierne a la riqueza, al logro y satisfacción personales, y en este caso no os quejáis. Es el mismo proceso. Operan los mismos principios. En las vivencias positivas estáis seguros de vuestra iniciativa, de que vuestras creencias convierten en realidad.
Ahora bien; tenéis que comprender que lo mismo ocurre en los aspectos insatisfactorios: estáis absolutamente convencidos de que estáis enfermos, solos, o que sois pobres, o espiritualmente abstrusos o infelices.
Así pues, los resultados sobrevienen fácilmente. La hipnosis natural, tal como aquí se plantea, funciona tan bien en un caso como en el otro.

¿Qué deberíais hacer, entonces? En primer lugar, debéis daros cuenta de que vosotros sois los hipnotizadores. Debéis tomar el control tal como habéis hecho en otros aspectos positivos de la vida.




Sean cuales sean las razones superficiales de vuestras creencias, debéis decir:
Durante cierto tiempo voy a interrumpir momentáneamente lo que creo sobre este tema, y aceptaré gustosamente la creencia que quiero. Fingiré que estoy bajo hipnosis, siendo yo el hipnotizador y el sujeto de la hipnosis. En ese lapso de tiempo el deseo y la creencia serán uno. No habrá ninguna clase de conflicto porque lo hago por propia voluntad. Durante este tiempo cambiaré completamente mis viejas creencias. A pesar de que estoy sentado en silencio, en mi mente actuaré como si la creencia que quiero fuera completamente mía.
En este momento no penséis en el futuro, sino sólo en el presente. Si tenéis un problema de sobrepeso, pensad en el peso que creéis que es el ideal para vosotros, mientras realizáis este ejercicio. Imaginad que estáis sanos si albergáis la creencia de que no lo estáis. Si estáis solos, creed que estáis colmados de sentimientos de amistad. Tenéis que comprender que de este modo tomáis el control para imaginar semejantes situaciones. No puede haber ninguna comparación con vuestra situación normal. Emplead imágenes o palabras, según os resulte más natural. Y recordad que no se necesitan más de diez minutos. Si hacéis esto con constancia, veréis que al cabo de un mes las nuevas condiciones se materializan en vuestra experiencia. Vuestra estructura neurológica responderá automáticamente. Se activará el inconsciente, que empleará su enorme poder para lograr los nuevos resultados.
No tratéis de excederos en este proceso, no penséis todo el día en las creencias, por ejemplo. Esto sólo os lleva a contrastar lo que tenéis con lo que queréis. Olvidad este ejercicio cuando lo hayáis acabado. Veréis que tenéis impulsos acordes con estas nuevas creencias introducidas, y que depende de vosotros actuar al respecto y no pasarlos por alto.
La iniciativa debe ser vuestra. Nunca lo sabréis a menos que probéis el ejercicio. Ahora bien, si no gozáis de buena salud, y os hacéis ver por un médico, mejor que continuéis acudiendo a él, porque aún confiáis en ese sistema de creencias; pero emplead estos ejercicios como complementos para adquirir una sensación de salud interior, y para protegeros de cualquier sugestión negativa que os proporcione el médico.



TODOS ESTAMOS BAJO HIPNOTISMO, EL CONSCIENTE Y EL SUBCONSCIENTE 

La mente consciente siempre trata de ofrecer una imagen clara, pero soléis permitir que las ideas preconcebidas no dejen actuar a esta inteligencia. Se ha puesto de moda culpar al subconsciente de los problemas y dificultades de la personalidad, con la idea de que allí quedan retenidos los episodios tempranos de la vida, cargados emotivamente y misteriosos. En Estados Unidos por ejemplo han crecido varias generaciones con la idea de que la parte subconsciente de la personalidad no era de fiar porque estaba llena de energía negativa y contenía sólo episodios desagradables de los que mejor era olvidarse.
Crecieron pensando que la mente consciente estaba relativamente indefensa, que la experiencia adulta se determinaba durante la infancia. Estos conceptos establecieron divisiones artificiales, y la gente aprendió que no debía intentar conocer la información «subconsciente».
Las puertas al ser interior debían cerrarse completamente. Sólo un largo psicoanálisis podía o debía abrirlas. La persona normal y corriente creía que era mejor no adentrarse en esos campos, así que, al aislar
estas partes del ser, también se erigieron barreras que la separaban de la felicidad de su ser espontáneo interior. La gente se sentía separada del núcleo de su propia realidad.

Los pensamientos conscientes regulan la salud. La idea persistente de enfermedadacaba por enfermaros. Como pensáis que caéis enfermos debido a virus, infecciones o accidentes, debéis acudir a los médicos que operan dentro de ese sistema de creencias. Y, como creéis en sus remedios, éstos os aliviarán.
No obstante, como no comprendéis que vuestros pensamientos generan la enfermedad, continuaréis sufriéndola, y aparecerán nuevos síntomas. De modo que volveréis al médico. Cuando estéis en medio del proceso de cambiar vuestras creencias -cuando estéis empezando a comprender que vuestros pensamientos y sentimientos causan enfermedades- quizá no sepáis qué hacer durante un tiempo.
Intuís que el médico puede, como máximo, facilitaros un alivio temporal, pero quizás aún no estáis del todo convencidos de vuestra propia capacidad para cambiar los pensamientos, u os sintáis tan acobardados por la eficacia de éstos que tengáis miedo. De modo que hay un período de tensión entre creencias, por decirlo así, mientras desecháis un conjunto de creencias y aprendéis a emplear otro.

Nos han educado, nos han programado y hemos respondido a este software de manera estupenda. Nuestros cuerpos responden a esas vibraciones exteriores, las recibimos de los códigos implantados en nuestros padres ya desde la temprana infancia. Y decimos "amén", respondemos con perfecta sumisión. Por eso los niños son el reflejo y el resultado de los padres, cada actitud del comportamiento responde al sistema de creencia múltiple donde se han desarrollado. Lo vemos en madres nerviosas e histéricas, sus hijos traducen esos estados en paranoias o psicosis de miedos nocturnos, hasta que aparece la enfermedad. (Esto también se cumple en aquellos que ya vienen a esta vida con enfermedades en sus cuerpos físicos). 



DECRETOS NEGATIVOS Y SISTEMAS DE CREENCIA, PROGRAMAS MENTALES INTERNOS A SOLUCIONAR.
.Estoy indefenso ante circunstancias que no puedo controlar.
.Estoy indefenso porque mi personalidad y carácter se formaron en mi infancia, y estoy a merced de mi pasado.
.Estoy indefenso porque estoy a merced de los sucesos vividos en otras encarnaciones, sobre los cuales ahora no tengo control. Debo recibir castigo, o me castigo a mí mismo por malas acciones causadas a los demás en vidas pasadas. Debo aceptar los aspectos negativos de mi vida debido a mi karma.
.Las personas son básicamente malas, y van por mí.
.Poseo la verdad y nadie más la tiene. O mi grupo posee la verdad y ningún otro grupo la posee.
.Me volveré más débil, enfermo, y perderé mis facultades cuando envejezca.
.Mi existencia depende de mi experiencia en la carne. Cuando mi cuerpo muera, mi conciencia morirá con ella.
Pues bien, ésta es una lista bastante general de creencias falsas. Ahora mencionaremos otras creencias específicas más íntimas, que quizás alberguéis sobre vosotros mismos.
.Soy una persona enfermiza, y siempre lo he sido.
.Hay algo malo en el dinero. Las personas que lo tienen son codiciosas, menos espirituales que las que son pobres. Son infelices y esnobs.
.No soy creativo. No tengo imaginación.
(En el hinduismo y en el budismo, se enseña que el karma es la suma moral total de los actos de un individuo en una vida, lo cual determina su destino en la próxima.
Una vida «futura», por tanto, puede afectar a una vida «pasada», así que aquí no se aplica el karma tal como se considera normalmente).
.Nunca puedo hacer lo que quiero.
.No gusto a la gente.
.Soy gordo.
.Siempre he tenido mala suerte.
Éstas son creencias comunes a muchas personas, y quienes las albergan las experimentan. Aunque la información física siempre parece reforzar las creencias, la verdad es que fueron las creencias las que conformaron la realidad. Trataremos de derribar estos conceptos limitadores.


Debéis estar convencidos de que podéis alterar vuestras creencias, y debéis estar dispuestos a intentarlo.
Haced de cuenta que una idea limitadora es como un color sucio, y que vuestra vida es un cuadro multidimensional echado a perder. Debéis cambiar la idea como un artistcambiaría su paleta de colores.
El artista no se identifica con los colores que emplea; sabe que los elige él y que los aplica con un pincel.
Del mismo modo, vosotros pintáis la realidad con vuestras ideas. No sois vuestras ideas, ni siquiera vuestros pensamientos. Sois el ser que las experimenta. Si un pintor ve sus manos manchadas con pigmento al final del día, puede lavarse y eliminar las manchas fácilmente, porque conoce su origen. Si creéis que los pensamientos limitadores son una parte de vosotros, y por tanto indisolublemente adheridos a vosotros, no se os ocurrirá lavaros y sacároslos. Actuaréis en cambio como un artista loco que declarara: «Mis pinturas son una parte de mí. Me han manchado los dedos, y no hay nada que pueda hacer al respecto».
Vuestras creencias conscientes dirigen el funcionamiento del cuerpo y no a la inversa.





AMAR LA ENFERMEDAD MÁS ALLÁ DE LAS ETIQUETA IMPLANTADAS


Nadie está padeciendo por casualidad, así también son los accidentes, no existen, nada en el universo es por un "azar del destino cruel". Todo está planificado y aceptado.

Entonces, ¿dónde queda el libre albedrío?

En eso precisamente, en que hemos elegido esa situación "anómala" en la libertad de nuestro espíritu eterno.
El despertar de la conciencia es saber que puedes cambiar esa situación. Solo cuando se comprende que no eres la enfermedad, que no eres el enfermo, es cuando comienza el proceso de curación. Para eso hay que amar a TODO EL PROCESO, al antes y al después.

Hay que comenzar por amar el efecto (enfermedad). Aunque sea el resultado de una causa que se puede desconocer e ignorar. No se puede construir o reconstruir nada desde el miedo, desde la desesperación, desde la angustia. Los pilares de esa reconstitución y regeneración interna celular son la paz, la relajación a través de la meditación consciente y por ende, EL AMOR A UNO MISMO.




EL AMOR A LA ENFERMEDAD ES DEJAR DE LUCHAR EN CONTRA DE LA ENFERMEDAD.

Si te opones, más se acrecentará, por eso relajarse aquí es de vital importancia. Los nervios están repartidos por todo el cuerpo e influyen en cada órgano, la paz es el resultado de ese equilibrio interno.

Cuando se descubre la causa, el ser comienza a darse cuenta que no es víctima de nada ni de nadie. Todo lo que le sucede al cuerpo físico es un efecto karmático, ni bueno ni malo, son situaciones que nos ayudarán a evolucionar y a despertar.
Así pues, durante cinco o diez minutos al día como máximo utilizad la hipnosis natural como método para aceptar las nuevas creencias deseadas. Durante ese período concentrad la atención tan vivamente como
podáis en una afirmación o decreto sencillo. Repetidla una y otra vez mientras os concentráis en ella durante todo ese tiempo. Tratad de sentir la afirmación plenamente, es decir, no os permitáis distracciones y, si vuestra mente insiste en evadirse, haced que sus imágenes se correspondan con vuestra afirmación.





DECRETOS DE PODER PARA MANIFESTAR SALUD Y SANACIÓN

-En unidad consciente con mi presencia infinita "Yo Soy Superior", decreto ahora que tomo conciencia de todos mis cuerpos sutiles repartidos en las diferentes dimensiones de conciencia.
-Decreto que unido a esa totalidad, voy conformando mi realidad, experiencia que deseo vivir y experimentar en este cuerpo físico, imagen de la divinidad universal.
-Me declaro autor y protagonista de mi vida, dejaré a un lado los sistemas de creencias que me impiden evolucionar y frenan mi expansión natural como ser infinito.
-Manifiesto ahora que la prosperidad, la salud y la abundancia son parte de mi ser y de esa totalidad en la cual me desarrollo junto a los que me rodean, mis hermanos.
-Decreto en este ahora la paz interior como forma de vida y la sabiduría no me abandonará nunca porque es mi eterna compañera de viaje.
-Decreto que el Amor es  mi gran fuerza creadora, por eso ya no temo a nada, porque este amor interior es el Poder de la Fuente creadora de donde ha partido El Todo que Es. Es el Poder más grande que tengo, es la vibración más alta que va más allá de enfrentamientos y rivalidades entre los opuestos, de sombras y las luces, de lo femenino y lo masculino que también habitan en mi interior.
-Decreto que esta energía amorosa, es constante,  es salud, no se agota, no se extingue, por mucho que la emplee o por mucho que me pueda extraviar y olvidarla, siempre estará ahí, amándome, esperándome, dispuesta dentro de mi ser como un tesoro, un diamante sin mancha, puro cristal intacto, siempre joven, no sufrido, alegre, sabio e incondicional. 

Mucha suerte, salud y bendiciones abundantes, abrazos de paz .