Seguidores

jueves, 2 de abril de 2015

EL GRAN OLVIDADO, EL REENCUENTRO CON LA DIVINIDAD INTERNA



LA CULPA HA SIDO IMPLANTADA COMO MEDIO DE DOMINIO Y MANIPULACIÓN DE LAS CONCIENCIAS POR AQUELLOS QUE HAN ESTADO EN EL PODER, ESPIRITUAL Y POLÍTICO. 





A propósito de la Semana Santa y con todo el significado simbólico desvirtuado o no que trae consigo, quería reflexionar un poco sobre la CULPA Y LA IRA de un dios implantado por generaciones,  un dios creado a semejanza de los pecados y debilidades del ser humano, un dios celoso, que necesita ser adorado y alabado por los siglos, un dios que se irrita cuando no se hace su voluntad y me refiero en concreto a esa divinidad o entidad del Antiguo Testamento (Biblia).

Descubrir al esposo y a la doncella interior que ha estado dormida, es dejar de buscar a más dioses fuera, ni más salvadores que tú mismo en comunión con esa verdad que llevas dentro por eternidades. 

Disponerse a meditar es entrar en la conciencia de tu conciencia y participar así desde lo finito del cuerpo físico en la danza del amor con tu divinidad interna, maestro Buda-Cristo interior.


Por eso todo el Antiguo Testamento (Biblia) ha sido manipulado por entidades ajenas al Ser persona. Nos han infundido miedos ancestrales, complejos y lastres de culpas y karmas, se crearon los demonios, los cielos y los infiernos para doblegar las conciencias convirtiendo al hombre en un auténtico esclavo de sus pasiones que no puede controlar, porque no nos dijeron la verdad.

Y la verdad es que no ofendemos a ningún dios, pues ella habita en nosotros. Somos nosotros la imagen de ese Eterno habitando en un cuerpo físico y esto es amor eterno en nuestros corazones.





Y por citar algún pasaje donde se muestra ese rostro agrio y de enfado, aquí les dejo este pasaje del antiguo testamento:

PORQUE LA IRA DE DIOS SE REVELA DESDE EL CIELO CONTRA TODA IMPIEDAD E INJUSTICIA DE LOS HOMBRES QUE DETIENEN CON INJUSTICIA LA VERDAD Ro 1 (18).

“Si a pesar de todo esto no me obedecéis y seguís obstinados contra mí […] Comeréis la carne de vuestros hijos y de vuestras hijas […] amontonaré vuestros cadáveres sobre los cadáveres de vuestros ídolos y os detestaré […] os dispersaré entre las naciones y os perseguiré con la espada desenvainada”.

Este texto muestra crudamente la infinita crueldad de ese Dios que castiga haciendo que su pueblo no sólo sufra en quienes no le obedezcan sino que amplia ese castigo a que tengan que comer la carne de sus hijos e hijas, absurdamente castigados con la muerte porque sí, simplemente para causar más dolor a sus padres desobedientes, y que una parte de ese castigo consista en un acto de canibalismo, que desde una perspectiva moral por elemental que sea no puede tener precisamente un valor positivo.




Tú tienes la opción de decidir

Elimina la culpa inútil

"La culpa nunca ha sido racional; distorsiona todas las facultades de la mente humana y las corrompe; le quita la libertad de razonar y lo deja confuso". Edmund Burke (Político y escritor británico).


1.- Comprender por qué la culpa puede ser completamente inútil.

2.- Entender la verdadera causa de la culpa.

3.- Saber qué hacer.



La culpa y el miedo son los dos detonantes para que se produzca una futura enfermedad.

Nos movemos dentro de una dualidad que se ha ido a los extremos, unas veces nos acusa de malos, perversos y pecadores, otras nos ensalza de manera superficial, olvidando las sombras que tampoco son ni malas ni buenas.

LO CIERTO ES QUE SOMOS LUZ Y ENERGÍA, PERO AL LLEGAR A ESTA DIMENSIÓN TERCERA TAMBIÉN EXPERIMENTAMOS LA CARA OSCURA.

YIM Y YANG QUE DE MANERA INSEPARABLES, SIEMPRE NOS ACOMPAÑARÁN.


La sabiduría ancestral nos habla de poder integrar esos opuestos, es la paz del corazón y la reconciliación con todo el universo lo que nos hará hombres autenticamente libres.


El sentimiento de culpa

El sentimiento de culpa es considerado como una emoción negativa que, si bien a nadie le gusta experimentar, lo cierto es que es necesaria para la correcta adaptación a nuestro entorno. Muchos autores coinciden en definir la culpa como un afecto doloroso que surge de la creencia o sensación de haber traspasado las normas éticas personales o sociales especialmente si se ha perjudicado a alguien.

La culpabilidad, por tanto, surge ante una falta que hemos cometido (o así lo creemos). Su función es hacer consciente al sujeto que ha hecho algo mal para facilitar los intentos de reparación. Su origen tiene que ver con el desarrollo de la conciencia moral, que se inicia en nuestra infancia y que se ve influida por nuestras diferencias individuales y las pautas educativas.

Existen personas que confunden esta emoción con la vergüenza, incrementando su malestar emocional, ya que al mezclar ambos sentimientos se retroalimentan entre sí. Mientras que la culpa aparece ante el dolor por el daño causado, la vergüenza se experimenta cuando nos percibimos con la falta de una habilidad o capacidad que se presumía deberíamos tener.




Radiografía de la culpa

Para entender la culpa hay que conocer cuáles son sus elementos:

Acto causal, real o imaginario.

Percepción y auto-valoración negativa del acto por parte del sujeto, mala conciencia.

Emoción negativa derivada de la culpa, remordimientos.

La combinación de estos elementos puede dar lugar a dos tipos de culpa:


Culpabilidad sana o manifiesta: aparece como consecuencia un perjuicio real que le hemos causado a alguien. Su utilidad reside en ayudarnos a respetar las normas y a no perjudicar a los demás. La culpa funciona aquí como un castigo cuando no las cumplimos.

Culpabilidad mórbida: no ha existido ninguna falta objetiva que justifique dicho sentimiento. A diferencia de la anterior, este tipo de culpabilidad es destructiva y no nos ayuda a adaptarnos al medio. Cuando la culpa no funciona bien (no cumple su función adaptativa) puede ocurrir por exceso (relacionada con alteraciones psicopatológicas como la depresión) o por defecto (asociada con elevados niveles de perfeccionismo).



Elimina la culpa inútil.

La culpa es una de las emociones más comunes.
También es una de las que más nos desgasta y daña de manera importante, nuestra autoestima.

Todos nos hemos sentido culpables en más de una ocasión.

La culpa surge cuando pensamos que hicimos algo malo.
O cuando creemos que deberíamos haber hecho algo y no lo realizamos.

Podemos hablar de dos tipos de culpa: Positiva, negativa.

La primera es aquella que nos sirve para darnos cuenta de que actuamos mal, nos permite analizar y corregir nuestra conducta y aprender de lo que sucedió.
En este caso más que hablar de culpa, hablamos de responsabilidad.

La culpa negativa es aquella que nos lleva a pensar y repensar en lo que estuvo mal y en cómo nuestra conducta demuestra que somos malos, tontos, etc.
Reconocemos lo mal que nos sentimos, pero no hacemos nada al respecto.

Sólo recordamos y revivimos la situación una y otra vez y en cada ocasión nos devaluamos, disminuyendo nuestra autoestima.
Este tipo de culpa:

Es inútil, afecta nuestra salud física y emocional y nos paraliza, es decir, nos impide actuar.


La verdadera causa de la culpa.

Generalmente pensamos que una mala acción provoca culpa.
Pero no siempre es así

¿Has notado que, ante una misma conducta o situación, no todas las personas se sienten culpables?
¿Sabes a que se debe esta diferencia?

La culpa no está provocada por lo que hacemos, sino por la manera en que consideramos una situación y nos calificamos por ella.

Veamos el siguiente ejemplo:
Marcos y Fernando le prometieron a sus parejas que las iban a llevar de viaje, como regalo de aniversario.
Las dos mujeres empacaron, prepararon todo lo necesario y les platicaron a sus amigas.
Muy pocos días antes del viaje, ambos esposos llegan a la casa y dicen que tienen que cancelar el viaje, mientras observan la cara de tristeza de sus mujeres.

Marcos ve a su mujer y piensa:
¡Qué mal me porté!
Mi pareja confía en mí y yo no debería haberle fallado.
Soy un irresponsable por no haber cumplido lo que prometí.
Soy malo por causarle tanto dolor a mi esposa

Fernando nota la expresión de su mujer y piensa:
Realmente me hubiera gustado poder cumplir mi promesa y llevarla de viaje.
Me duele ver que mi pareja se siente mal, pero no era esa mi intención.
Voy a hablar con ella para explicarle lo que sucedió y ver cómo puedo compensarla.

¿Cómo crees que se siente cada uno de ellos?
Probablemente Marcos se sienta culpable, pero la culpa no garantiza que busque una buena solución.
Fernando se está responsabilizando de su conducta, no siente culpa y actúa.

¿Te has dado cuenta que hay personas que se siguen sintiendo culpables por algo que sucedió hace muchos años?
¿Crees que esa culpa los ha beneficiado?

El problema no está en reconocer que actuamos mal o que le causamos daño a alguien.
Si nos detenemos en este punto y a partir de ellos corregimos, está bien.
Ese reconocimiento es indispensable para poder relacionarnos y para tener una vida mejor.

El problema es que decimos:
Hice… y está mal.
No debería haberlo hecho, por o tanto yo soy…

Nos ponemos una etiqueta negativa y nuestro pensamiento gira y gira alrededor de esa etiqueta, devaluándonos y disminuyendo nuestra autoestima.

La culpa surge cuando nos calificamos por nuestras acciones, pensamientos y sentimientos.
¿Pero te has dado cuenta, cuantas veces estás juzgando con parámetros o valores de otras personas, que no se aplican a ti, que ya son obsoletos o imposibles de cumplir en esta época?

Muchos de nosotros fuimos educados con la idea de que una buena madre es la que está todo el día con sus hijos, para cuidarlos, atenderlos y demostrarles su cariño.
¿Qué sucede con la mujer que tiene que trabajar todo el día fuera de la casa?
Si sigue creyendo esto se siente culpable.
Lo más probable es que su sentimiento de culpa:


Haga que consienta demasiado a sus hijos para "compensarlos".
Con lo cual los perjudica.

Se siente tan culpable y tensa, que cuando está con ellos, está irritable, se molesta fácilmente, los regaña, etc.
Actuando así, sólo se mantiene, emocionalmente, aún más alejada de ellos.

Esta creencia era válida hace muchos años en donde la situación económica de muchas parejas, las distancias, las exigencias de la vida moderna, etc., eran diferentes.

Ante una nueva forma de vida y nuevas exigencias, necesitamos pensar y actuar de manera diferente.
No estamos cuestionando si era mejor o peor antes.
Tenemos que aceptar nuestra realidad, para sacar el mejor provecho de ella.
Porque hay cosas que no podemos cambiar, porque no dependen de nosotros.

La pretensión de que Dios exija al hombre que le obedezca libremente es contradictoria

Ya que de acuerdo con tal poder divino todos los actos humanos, incluido el de sus decisiones libres (?) de obedecer o no las órdenes divinas, habrían sido programados por ese Dios y  por ello, implicaría suponer que el hombre pudiera dejar de hacer o dejar de querer hacer lo que Dios quisiera que hiciera o quisiera hacer, de acuerdo con una voluntad propia e independiente de Dios, escapando por ello a su predeterminación.

Además de esta contradicción, cuando uno se pregunta cómo es posible que se pueda defender la absurda creencia de que un Dios pueda interesarse por las acciones de los hombres, la respuesta puede encontrarse en la fantasía humana que desde tiempos remotos ha conducido al hombre a crear a los dioses a su imagen y semejanza, de manera que, del mismo modo que los señores, los reyes o los faraones egipcios imponían sus órdenes y caprichos y los súbditos llegaban a asumir la obediencia a tales órdenes como una auténtico deber moral, igualmente la clase sacerdotal impuso su doctrina de que los dioses serían seres sobrenaturales con un derecho y un poder absoluto sobre la vida y la muerte de los hombres, sus súbditos, que con mayor motivo tendrían esa misma obligación de obedecerles.




ENTRAR EN LA MEDITACIÓN CONSCIENTE ES COMENZAR A DESPERTAR

Por eso quitaron de en medio a Jesús, el Maestro, pues sus enseñanzas contradecían a la  Torá y sus más de 365 mandamientos. Este nazareno solo vino a darnos un mensaje:


"SI YO HE PODIDO, VOSOTROS TAMBIÉN, DENTRO VUESTRO ESTA EL REINO DE LOS CIELOS,  DEJEN DE BUSCAR AFUERA."

¿POR QUÉ?
Seguir invocando a un dios exterior, que habita en un cielo, con su trono, rodeado de servidores y lacayos que le rinden honor, majestad y poder es muy pintoresco, pero muy ingenuo y de procedencia dudosa. 

Ese anciano iracundo con barba blanca, muy parecido a los dioses greco-latinos como Zeus y Poseidón, es muy extraño y evidente.

POR ESO TOCA YA LIBERARSE DE ESA IMAGEN Y TEOLOGÍA DE UN DIOS IRACUNDO Y ENFADADO TODO EL TIEMPO CON SUS "CRIATURAS IMPÍAS".


Para así y de una vez descubrir al Cristo-Buda interior, este es el Gran maestro y Guía, aquel del que han hablado siempre los profetas y filósofos de todas las épocas:


"Porque conoceréis la verdad y la verdad os hará libres"


Esta verdad eterna habita en nuestro interior, es la verdad de la divinidad interna, la que hablaron avatares como el maestro Jesús y Buda.


"EL REINO DE LOS CIELOS ESTÁ EN MEDIO DE VOSOTROS..."