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viernes, 16 de enero de 2015

POESÍA MÍSTICA PARA EL ALMA, DE ROLY POLANCO



Hoy tengo un plan: conquistarme y poner una bandera con mi nombre.

Disponible en Amazon: 






LA MISIÓN DE UN GUERRERO DE LA LUZ 



Percibe tu inocencia interna, 

recuerda tu misión. 

No desistas, no te canses, 

es todo una ilusión. 



¡Levántate! 

Ten el valor de comenzar nuevamente. 

Nada es eterno, pero eres infinito, inagotable, renovable, siempre nuevo, radiante 

y de belleza incalculable. 



Desenvaina la espada de tu sabiduría interna, 

ahuyenta las tinieblas y despeja el camino, guerrero valiente. 



Nunca has estado solo en tu batalla, 

nunca te has separado de la fuente, 

la has olvidado. 



Nunca has traicionado tu propósito 

y Dios no está enfadado contigo 

por tus "errores", 

han sido experiencias en tu peregrinar. 



Ya estás de vuelta, desempolva tu armadura, auxíliate de tus herramientas internas, 

aprende a usarlas. 



Es el momento de la cura, no desesperes, 

estás en ese punto del encuentro 

con eso total que eres. 



Luego sal a recibir a tu hermano, 

extiéndele tu mano, levántalo, dale de beber, aplaca su sed, indícale su camino, 

adviértele de lo que ya sabes. 



Prende una luz humilde en el mar de la tempestad, en los senderos tenebrosos, 

para que así los peregrinos 

puedan ser orientados. 



Has elegido descender, ahora toca la subida, 

te has privado de ganar, 

ahora te espera la corona, 

has sufrido, has llorado, te has enfermado, 

has sentido el hastío y el peso de la densidad, has deseado morir, pues no soportabas este destierro, ni su sentido has aceptado. 



Has probado otras tierras e islas, 

te ha engañado la ilusión, 

las ninfas te han entretenido 

como a Odiseo en su aventura, 

ahora estás despertando del sueño.









EL ÚLTIMO VIAJE 

Quiero este sea nuestro último viaje, 

para no trasnochar más, 

para dejar de amarte con pasiones ocultas. 



Espero sea este nuestro último viaje, 

trascender las memorias, 

olvidar las amargas pasiones, 

trascender los olvidos y penas. 



Espero este sea nuestro último viaje, 

pues ya estoy cansado de tanta espera, 

de tanto bregar y de tanto amarnos con pasiones ocultas. 



Ya no sé si llorar o reír, ya no sé si brindar o permitir, 

si tu sabes lo que sé y yo sé lo que se te ha perdido. 



¿Para qué seguir repitiendo, para qué permitir la burla de los que se sientan? 

¿Para qué seguir trasnochando como monjes perdidos? 

¿Para qué curar las heridas o fingiendo que no estás? 



Haciendo como que pierdo, 

perdiendo lo que ya tengo. 

Teniendo lo que ignoro. 

Fingiendo por eternidades, 

ya estoy tan cansado. 

No moriré para verte, 

ni partiré más por no verte, 

detendré este juego. 

No contaré nuestra historia, 

no cuidaré más la cuna donde me mesías, 

no cerraré los jardines y arrojaré las llaves donde nadie recuerde, 

donde nadie nos busque, 

donde todos se pierdan.