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domingo, 2 de noviembre de 2014

LOS FRACTALES DEL COMPORTAMIENTO HUMANO (PARTE II)


LOS PENSAMIENTOS SON FRACTALES, SON DISEÑOS CON FORMAS QUE SE REPITEN Y MULTIPLICAN HASTA EL INFINITO, NO HAY FIN PARA LA CREATIVIDAD.

Los fractales del comportamiento, son software con formas o geometrías, nadie ha visto un pensamiento, ni la mente se puede localizar en un sitio en específico del cerebro, porque en realidad está extendida por espacios sutiles infinitos que no se pueden medir, ni localizar, ni fotografiar.

Hemos aceptado una programación sobre: "hay que enfermar algún día, la felicidad no existe, no tienes suerte, has venido a sufrir, todos están contra ti, debes defenderte, sálvese quien pueda, etc, etc, etc.

De nosotros depende cambiar esos diseños fractales por otros fractales a nuestro gusto.














LOS SENTIMIENTOS Y EMOCIONES CREAN VERDADERAS FORMAS Y DISEÑOS DENTRO NUESTRO.

Antecedentes
La teoría de Benoît Mandelbrot (1975, 1977) constituye una visión novedosa de la geometría, precedida fundamentalmente por dos elementos estudiados desde la antigüedad: la noción de dimensión con su correspondiente relatividad en la precisión de la medida y la invariancia por cambios de escala.







Definición y características generales de los fractales 

Mandelbrot (1975, 168) define el término fractal como indicador de “una forma, bien sea sumamente irregular, bien sumamente interrumpida o fragmentada, y sigue siendo así a cualquier escala que se produzca el examen”, con “elementos distintivos cuyas escalas son muy variadas, y cubren una gama muy amplia”.



                             

En otras palabras, un objeto fractal es aquél cuya forma no es concebible en términos de dimensiones cero, uno, dos o tres, sino en posibilidades intermedias dentro de esos valores. Esta constitución se mantiene en los niveles en que se observa este objeto, propiedad que se conoce como simetría dentro de una escala, término cuyo uso no responde a la idea común de dividir un objeto en partes iguales, sino al mantenimiento de la estructura del conjunto en las observaciones hechas a distintas escalas.


Si añadimos a esto el comentario de Gleick (1987, 229), 
quien menciona que en los fractales 


“No hay dos partes «juntas» cada porción está separada de las restantes por
una región vacía; pero ningún fragmento está «solo»: siempre se halla
arbitrariamente cerca de un grupo de ellos”



Información extraída de : http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/9625/1/CIP99_DD-UB.pdf





Estos diseños son como fractales que existen en la naturaleza, pueden ser bellos-feos o desagradables, responden a una estética dual universal de vida-muerte, miedo-amor, una geometría que se da en todo el cosmos, también dentro de nosotros.





Esta belleza nos da placer o sufrimiento si es lo contrario, puede resultar también amarga o dulce en dependencia de nuestras frecuencias vibratorias, así afecta a los sentidos y por tanto al paladar, al tacto, a la vista, al olfato, son perfectas formas sanadoras y siento decir también de "muerte", repartidas como un fractal holográfico por todo Eso que Es y tiene conciencia propia, vibración auténtica, es la belleza de luz de la bendición, es la maldad oscura de la maldición, creación que se enamora, pero que además enferma, que cura y se reparte en una libertades sin límites. 




¿Y saber esto de qué nos sirve?

LOS PENSAMIENTOS SON ACCIÓN, SON VERBO, SON PALABRAS AUNQUE NO SEAN PRONUNCIADAS, SON DECRETOS. 

Con nuestras emociones también se verifican esas geometrías, las cuales afectan a nuestras células, estas conforman los órganos y tejidos de nuestro cuerpo físico sagrado. De tal forma que si nuestras vibraciones son bajas, de odios, depresiones, rencores, así será el diseño interno que tomen nuestras moléculas, células-ADN y átomos. 

Nuestro cuerpo físico está formado por los cuatro elementos, pero sobre todo de H2O, por tanto, si nuestras vibraciones son elevadas, nuestra estética interna será armoniosa, equilibrada y bella, experimentaremos, armonía, equilibrio emocional, salud, amabilidad, compasión, ternura y amor.




                             

Un fractal no tiene preferencias, ni géneros, se sucede en todo tiempo, espacio y lugar, surge de manera espontánea en infinitas monotonías hacia todas las direcciones, se da en la materia, pero también a niveles sutiles.

Son como r
osarios o mantras del comportamiento que no tienen fin. Cualquier pensamiento, acción sujeto u objeto que surja, animal, vegetal o inanimado no puede escapar a estas infinitas formas que se multiplicarán hasta el infinito.

Las formas abstractas dan forma a lo corpóreo, geometría que se realiza a ella misma

Somos el amor de Dios y su creación observados en un número sorprendente de sistemas físicos y dimensiones de conciencia. Que se fragmentan en infinitas direcciones.

Somos el fruto de una creación y estamos creando dentro de ella, se pudiera decir que esa energía infinita nos ha creado y también nosotros estamos creándola de manera infinita.


EL FRACTAL EN OTROS CAMPOS, EN LA CIENCIA, LA SALUD Y EL ARTE

En las ciencias aplicadas a la industria, el concepto de fractal ha permitido el abordaje de problemas relacionados las superficies en contacto, la comunicación atómica en las distintas clases de metales, los estudios de polímeros y la seguridad de los reactores nucleares. 

Aplicando los principios del caos al cuerpo humano, en las ciencias médicas la fractalidad ha permitido estudiar la estructura de los atractores extraños durante ciertos niveles de sueño; de igual modo, los estados de salud y enfermedad (patologías como la epilepsia, mal de Parkinson y depresión maníaca, además de la distribución de las epidemias) tienen que ver con dinámicas caóticas y arquitecturas fractales.

Finalmente, en el arte, además de generar paisajes para cine y vídeo, este concepto permite describir el efecto de la reflectáfora como recurso literario (autosimilitudes en varias escalas, imprevisibles y aleatorias) y entender la estructura de obras de arte donde se encuentra la paradoja de la simplicidad como complejidad y la complejidad como simplicidad; a este respecto, el propio Mandelbrot (1990) ha señalado que lo repetitivo es esencial a la belleza, requiriendo de igual modo un elemento de cambio.