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miércoles, 1 de octubre de 2014

MATRIMONIO E INFIDELIDAD, LA FIDELIDAD IMPUESTA Y ACEPTADA



UN PASO MÁS ALLÁ DE LOS CONDICIONAMIENTOS Y PARADIGMAS SOCIALES.


Desentrañar el por qué de las cosas que nos rodean, costumbres ancestrales heredadas, es algo que nos pudiera ayudar a descubrir muchas de aquellas cosas que nos someten de por vida y cuartan la libertad de conciencia. Creencias que nos marcarán a algo o cosa, así casi sin cuestionarlo caemos en manos de una rutina social e hipócrita, puras pantomimas que nada tienen que ver con el auténtico amor, que es y será siempre expansivo, no posesivo y nada estático. 

Ni los cuerpos ni las almas le pertenecen a nadie, por tanto que cada cual vea a quien le jura fidelidad, pues esto no es propio del ser, el cual es muy libre para experimentar y amar sin tiempos o barreras.

Ni las promesas, ni los estados de permanencias, los compromisos y contratos de ataduras, deberían sustentar a cualquier pareja, del tipo que sea.

El amor no necesita proclamar fidelidad, pues esto implica un convenio de por vida.

Cuando barón y hembra se unen debería dejarse claro la no pertenencia del uno para el otro, de tal forma que el llamado "adulterio" desaparecería del vocabulario y moralina social.

Claro está que cuando se jura fidelidad y luego se incumple, ya hay un engaño, pero ¿Quién obliga a lo anterior?

Tan solo los status de moral implantados, que han fomentado todo un andamiaje de leyes y luego el divorcio como una medida para legalizar el rompimiento del compromiso antes contraído, lo cual me parece una pantomima e hipocresía social heredada y prolongada más allá de toda lógica.

Paradigmas en el cual estamos y nos dejamos llevar por la corriente.






El día de la boda, todos van al casamiento, vestimentas de blanco y negro y simbologías sagradas que apenas se conoce el significado esotérico, dinero y mucha ilusión. Así entre lágrimas de emoción, se prometen fatalmente "AMOR ETERNO", primer error ya que este a los tres años estará en entredicho, luego a los siete la crisis y a los diez cuanto más el divorcio esperado y también planificado por esta misma sociedad que supuestamente los ha unido "de por vida".

Ahí estarán los mismos testigos que asistieron a las nupcias para ejercer ahora de "abogados del demonio", pues presuntamente y según el dicho que versa: "Lo que dios a unido que no le separe el hombre", queda totalmente violado por las leyes e instituciones. 





CONCLUYO QUE:

-El matrimonio es un contrato legal que sella una unión con el: "para toda la vida y hasta que la muerte nos separe" por pura decisión propia y conveniencia de ambas partes.

-Consentir lo anterior es lo que le da y marca la pertenencia del uno hacia el otro.

-El posterior adulterio o infidelidad, es una causa no de la falta de amor, sino que es producto a que existe un contrato de por medio jurídico.

-Si no hay contrato de pertenencias, no hay infidelidad y por tanto los divorcios se acabarían, ya que nadie se ataría a nadie y dejaría en libertad de acción a su otra parte.

-Cuando nace el amor de pareja, no haría falta sellarlo, delante de Dios, ni harían falta los abogados para que realicen un contrato, ni confirmarlo ante nadie, ni hacen falta testigos que lo corroboren.

-La unión de pareja por tanto no estaría obligada a nada moral o de tipo social institucional, ya que sería un estar y permanecer solamente por amor.

Y quiero dejar claro que no niego la autenticidad de aquellas parejas que han permanecido fieles y para toda la vida, algunos sin haberse casado en ninguna institución.


Por tanto no abogo por un libertinaje sexual, porque recuerdo que a nivel energético el ir y venir de una pareja a otra es ya un riesgo que desprestigia lo sagrado del acto sexual.

Por otra parte tampoco me cierro a esa posibilidad de una amor de por vida, solo que apelo a que revisemos nuestras acciones que muchas veces hacemos de manera mecánica porque así lo exige el medio en que estoy y mira:

 "No queda más remedio, a casarse por todas las vías posibles".

Es un compromiso que contraes y que aceptas, lo que no estás obligado a ello, encima te lo preguntan y tú sin saber quizás lo que estás proclamando dice: "nadie me obliga, vengo en mis plenos derechos y facultades psíquicas..." bla, bla, bla.





MÁS ALLÁ DE LOS PARADIGMAS 

Pues la realidad es otra, no sabes realmente que estás respondiendo a un conjunto de normas y leyes que sin saber el por qué, las aceptas.

 Solo sabes que todos lo han hecho y que en algún momento de la vida también te tocaría a ti y caes en la trampa de la mecánica de la costumbre convencionalismos que todos repiten y repiten como robots y papagayos domesticados.  


ERES UN SER LIBRE, PERO RESPONSABLE DE TUS ACTOS:

Ni los cuerpos ni las almas le pertenecen a nadie, por tanto que cada cual vea a quien le jura fidelidad, pues esto no es propio del Ser, el cual es muy libre para experimentar y amar sin tiempos o barreras. 

Cuando barón y hembra se unen debería dejarse claro la no pertenencia del uno para el otro, de tal forma que el llamado "adulterio" desaparecería del vocabulario y moralina social. 





OTRAS CUESTIONES A TENER EN CUENTA

LOS PELIGROS DEL INTERCAMBIO SEXUAL ENERGÉTICO

Cada vez que determinada persona invita a otra a la comunión sexual o acepta de alguien un llamado en ese sentido, en bases de afinidad y confianza, se establece entre ambos un circuito de fuerzas, por el cual la pareja se alimenta psíquicamente de energías espirituales en régimen de reciprocidad. 

Podemos cuestionar: Sin amor ¿por qué querríamos vincularnos a alguien que poco o nada conocemos?

El verdadero amor no es posesivo y no busca incesantemente el sexo, pues por si solo ya es desapegado y fuente inagotable de placer. No obstante, actualmente, cuando se habla de amor, se habla de satisfacción de carencias del ego. Se ama con el cerebro y no con el corazón.

Ser atrayente sexualmente y “libre” es la moda actual, y se vive en busca de valores sensoriales. A falta de una manera más profunda de vivir, nos sumergimos en el placer de los sentidos como una fuga, y el sexo es el mayor de esos placeres.

 La sexualidad, que debería ser un puente en niveles más elevados de conciencia, se pierde en el instinto y en el apego sensorial, y equivoca el objetivo correcto que debería ser la espiritualidad y el vínculo espiritual/amoroso entre dos seres.

EL AMOR NO ATA, NO RETIENE, NO POSEE, NO PRETENDE CUARTAR POR CONTRATOS, NI LEYES, E INSTITUCIONES LAS LIBERTADES DE ESE OTRO AMADO.