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martes, 2 de septiembre de 2014

SOLO EL AMOR VIVE PARA SIEMPRE


 “LA LETRA MATA MAS EL ESPÍRITU VIVIFICA” Y… “EL CONOCIMIENTO ENVANECE, PERO EL AMOR EDIFICA".
“LA LETRA MATA MAS EL ESPÍRITU VIVIFICA” Y… “EL CONOCIMIENTO ENVANECE, PERO EL AMOR EDIFICA".

La ley es para los muertos, para los que están engañados, en tinieblas y sombras de muerte, la ley no da vida, te condena, pues siempre querrás cumplir algo desde lo exterior, por prácticas, sacrificios y rituales, aquel que dijo "No matarás", Deuteronomio (5:1-22) en otra parte dijo: "Y él les dijo: Así dice el Señor, Dios de Israel: “Póngase cada uno la espada sobre el muslo, y pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta, y matad cada uno a su hermano y a su amigo y a su vecino.” 28 Y los hijos de Leví hicieron conforme a la palabra de Moisés; Y MURIERON AQUEL DÍA, TRES MIL HOMBRES DEL PUEBLO"(Ex. 32: 27,28)

                                 

EL MAESTRO JESÚS DA UN PASO MÁS ALLÁ DE LA LEY DE MOISES:

"MUJER ¿DÓNDE ESTÁN LOS QUE TE CONDENAN?" (Jn 8:2-11)
Los letrados y fariseos celosos observantes de la Ley de Moises le presentaron una mujer sorprendida en adulterio, la colocaron en el centro, y le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en adulterio.
La ley de Moisés ordena que mujeres como ésta sean apedreadas; tú, ¿qué dices?
Decían esto para ponerlo a prueba, para tener de qué acusarlo. Jesús se agachó y con el dedo se puso a escribir en el suelo.
Como insistían en sus preguntas, se incorporó y les dijo: El que no tenga pecado, tire la primera piedra.
De nuevo se agachó y seguía escribiendo en el suelo.
Los oyentes se fueron retirando uno a uno, empezando por los más ancianos hasta el último.
Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí en el centro.
Jesús se incorporó y le dijo: Mujer, ¿dónde están? ¿Nadie te ha condenado?
Ella contestó: Nadie, señor. Jesús le dijo: Tampoco yo te condeno.

                              

SOLO EL AMOR VIVE PARA SIEMPRE:
El amor verdadero
Si no tengo amor, de nada me sirve hablar todos los idiomas del mundo, y hasta el idioma de los ángeles. Si no tengo amor, soy como un pedazo de metal ruidoso; ¡soy como una campana desafinada!
Si no tengo amor, de nada me sirve hablar de parte de Dios y conocer sus planes secretos. De nada me sirve que mi confianza en Dios me haga mover montañas
Si no tengo amor, de nada me sirve darles a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayudar a los demás.
El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable.
El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie.
No es orgulloso.
No es grosero ni egoísta.
No se enoja por cualquier cosa.
No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho.
No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad.
El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.
Sólo el amor vive para siempre. Llegará el día en que ya nadie hable de parte de Dios, ni se hable en idiomas extraños, ni sea necesario conocer los planes secretos de Dios.
Las profecías, y todo lo que ahora conocemos, es imperfecto.
Cuando llegue lo que es perfecto, todo lo demás se acabará.
Alguna vez fui niño. Y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás.
Ahora conocemos a Dios de manera no muy clara, como cuando vemos nuestra imagen reflejada en un espejo a oscuras. Pero, cuando todo sea perfecto, veremos a Dios cara a cara. Ahora lo conozco de manera imperfecta; pero cuando todo sea perfecto, podré conocerlo como él me conoce a mí.
Hay tres cosas que son permanentes: la confianza en Dios, la seguridad de que él cumplirá sus promesas, y el amor.
De estas tres cosas, la más importante es el amor.
(1Corintios 13)
¡¡YA ESTAMOS EN ESOS DÍAS!!