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viernes, 19 de septiembre de 2014

COMPROMISOS, SUS CARAS Y TRAMPAS



CUIDADO CON LOS COMPROMISOS, SU OTRA CARA Y  SUS TRAMPAS.

Muchas veces nos vemos envueltos en esos "compromisos de permanencias" con compañías, contratos de todo tipo que han sido creados para atarnos a algo a cambio de algo. Cuando se acepta y se firma un papel, nos estamos coartando de por vida o temporalmente...

Y todos tan contentos, sellamos el "compromiso" con un abrazo, con un beso o un apretón de manos. Pero lo cierto es que en ese preciso momento el radio de acción o de expansión se torna limitado, pues el poder de decisión ya está en manos de otro.

Más allá de todo deseo que luego surja, ya has "acordado" algo, alguien te tiene en sus manos, por dinero, por bienes o por "amor" y puede exigirte, lo cual es muy triste y humillante, ya que podrá coaccionarte, controlarte y doblegarte, aún más, chantajearte a sus intereses, quizás para toda la vida.




La palabra compromiso deriva del término latino compromissum y se utiliza para describir  una obligación que se ha contraído o a una palabra ya dada.

Se dice que una persona se encuentra comprometida con algo cuando cumple con sus obligaciones, con aquello que se ha propuesto o que le ha sido encomendado.

Es decir, que vive, planifica y reacciona de forma acertada para conseguir sacar adelante un proyecto, una familia, el trabajo, sus estudios, etc.

Dado nuestros grados de indecisiones que ya sabemos, somos seres volubles, cambiantes, inseguros, nos movemos en una dualidad y polos de opuestos en constante "cachumbambé" de ideas ambivalentes, sinuosas, o sea, nada estables. Son características de nuestro carácter dada nuestra libertad interna del Ser. Concluiría felizmente que:

LA RAZA HUMANA NO ES DE FIAR EN UN 100%

Y eso lo saben los "controladores", los que imponen las leyes conocen de esas manías internas.... Emociones muy cambiantes, deseos de estar eligiendo a cada instante...
Lo que por la mañana nos parecía una verdad absoluta, puede que al caer el día ya no la demos por cierto.

De tal modo se han elaborado los contratos de permanencias, algunos se hipotecan de por vida, "vendiéndole el alma al diablo", como Fausto el protagonista de una leyenda clásica alemana, un erudito de gran éxito, pero también insatisfecho con su vida. Hace un trato con el diablo, intercambiando su alma por el conocimiento ilimitado y los placeres mundanos...

Quiero dejar claro antes de terminar, que comulgo con esa forma de ser que tenemos como raza humana y es más, me encanta y enamora.

Aunque no nos define y más allá de toda etiqueta somos más que eso anteriormente narrado, sí hemos consentido ese rol de INTRANQUILIDAD ESPIRITUAL Y EMOCIONAL, lo cual para mi entender y viéndolo por la parte positiva, es ese punto lo que nos hará eternamente buscadores, inmaduros niños que no se están quietos. Pudiera ser una cualidad aceptada y asumida, quizá con el objetivo de marcar la diferencia, por ser seres infinitamente libres e inatrapables.

Somos y estaremos siempre rompiendo las normas y leyes, quizás a eso hemos venido, para quebrantar la LEY IMPUESTA por Dios y por nosotros mismos, drama que nos hará crecer y madurar hasta límites insospechados.

LO PEOR QUE SE LE PUEDE HACER AL SER PERSONA ES COARTAR SU LIBERTAD Y EL DERECHO A ELEGIR, ES Y SERÁ SIEMPRE ASFIXIANTE Y TRISTE.

Hay aves que no pueden ser encerradas, no son para vivir en cautiverio, poco a poco se entristecen hasta que mueren. Es una metáfora que nos da una lección: cuando te encierras o atas a algo, estás de alguna manera comenzando a morir.

Algunas aves pueden vivir años en prisión sin saberlo, pero no saben de la magnitud del bosque, no han divisado un amanecer, no han sentido el olor de la yerba húmeda, a cambio, les encanta ser alimentadas y paradójicamente cantan para deleitar los oídos de su raptor.

¿Síndrome de Estocolmo? Puede ser.