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miércoles, 11 de junio de 2014

SI CREES EN JESÚS, JESHUA EL MAESTRO, NO TE AVERGUENZES.




No me avergüenza hablar de Jesús, ni de sus enseñanzas, ni de sus obras.
Dan pena los manipuladores que en su nombre mancillaron la historia.
Jesús nunca a pertenecido a ninguna institución creada por el hombre, por lo que no habría que avergonzarse del mensajero, ni de su mensaje y sí de los que en su nombre hicieron guerras, asesinaron, torturaron, acumularon grandes fortunas, construyeron grandes catedrales a costa del dolor y la esclavitud de los más pequeños, ocultaron la verdad del conocimiento, aún de la sabiduría divina que ellos mismos representaban...


Jesús pertenece y está en todo aquel que lo reconoce, en todo aquel que lo adora en su interior, en espíritu y en verdad, ese es el verdadero templo, esa es la verdadera arca de la nueva venida, el corazón de cada ser humano. 

Y para los asustadizos y críticos, no hablo de religión, hablo de libertad en el espíritu, hablo del santuario interior, hablo de que tú mismo eres el sacerdote, hablo de que tú mismo eres la ofrenda, hablo del amor que mora en tu interior.





No temas.

Urge rescatar la auténtica imagen de Jesús y sus enseñanzas, despistarnos al respecto de sus enseñanzas con el morbo de si que no fue crucificado o se casó y tuvo varios hijos es entretenernos, os invito a tomar la ESENCIA de su mensaje, a investigar, no por "chismes de telenovelas", sino como aquello que nos pueda reportar ascensión y crecimiento en el Amor, más allá de las religiones, más allá de los "ismos" y etiquetas.

Maestros notables como Yogananda trataron de aunar estos conocimientos y destacar aquello que nos pueda aportar para el crecimiento espiritual como humanidad.

EL DAÑO MÁS GRANDE QUE HAN HECHO LAS RELIGIONES ES EXTERMINAR LO AUTÉNTICO DEL LEGADO DE ESTE JESÚS EL CRISTO, DESVIRTUANDO Y CONTAMINANDO SU ENSEÑANZA REAL CON SUS CONDUCTAS CORRUPTAS, ESCÁNDALO PARA LOS MÁS PEQUEÑOS. 

El peligro es confundir al maestro y sus enseñanzas con la institución, lo cual sería catastrófico para la auténtica espiritualidad y liberación como humanidad.