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martes, 15 de abril de 2014

LA AUTO-CURACIÓN



 LA AUTO-CURACIÓN Y MEDICINA CÓSMICA QUE LLEVAMOS DENTRO

EL SER HUMANO ESTÁ EXPUESTO A TRES TIPOS PRINCIPALES DE ENFERMEDAD:
Las enfermedades espirituales, las enfermedades mentales y las enfermedades físicas como consecuencia de las anteriores. Las de tipo espiritual se manifiestan como laxitud, indiferencia, inercia, indolencia, pereza, dogmatismo y fanatismo. Las del plano mental se manifiestan como los celos, la angustia, los estados depresivos, los sentimientos de autofrustración, desaliento, odio, resentimiento y sentimiento de culpa o preocupación. Los físicos como ya se vio, son el resultado y manifestación visible de los estados anteriores.
Existe dentro de la medicina cósmica una serie de ejercicios que nos ayudan en el proceso de curación:


El Primero de ellos es la RESPIRACIÓN CONSCIENTE, que podemos realizar, ya sea sentados, acostados o de pie; lo importante es que nuestra posición sea relajante, no forzada; luego seguimos con un proceso de respiración rítmica y profunda, manteniendo pensamientos de pureza; llenamos nuestros pulmones, nuestro vientre y todo nuestro ser, de aire puro, lleno de Prana vital, inhalando y exhalando por la nariz rítmicamente. 
De esta manera el aire penetra en nuestros pulmones y en nuestro vientre, nutriendo todos nuestros órganos abdominales, llenándolos de vida; hacemos una pausa para dar lugar al intercambio y luego exhalamos suave y prolongadamente, expulsando de nosotros todo tipo de toxinas, por el intercambio, bioquímico que se realiza a nivel de nuestros centros Swadistana y Manipura, librándonos de estas energías dañinas. Si quieres saber cómo hacer una respiración perfecta, ingresa al enlace de “prácticas espirituales” haciendo clic aquí.


El segundo ejercicio es la RESPIRACIÓN-VISUALIZACIÓN, en éste caso, además de la respiración rítmica acompañada de pensamientos de pureza, visualizamos todo el cuerpo completamente iluminado, es decir, conscientes de la energía radiante que estamos recibiendo. Al llegar en esta visualización a la parte afectada vemos como allí se intensifica ésta luminosidad, como un sol radiante y centrando nuestra atención, le enviamos una corriente de Prana Vital.
Un tercer ejercicio es la llamada auto-curación: en éste caso frotamos nuestras manos para activar nuestros vitris y ubicamos la mano derecha sobre la parte afectada y la mano izquierda sobre el chakra que controla el órgano afectado; luego giramos nuestra mano derecha en sentido rotatorio de izquierda a derecha, enviándole amor y energía vital, la cual visualizamos emanando desde el chakra correspondiente. 
Ahora bien: si ignoramos cual es el chakra que controla dicho órgano, colocamos nuestra mano izquierda sobre nuestro chakra anahata, desde donde la energía es irradiada a todo el cuerpo, ya que no hay un solo órgano, tejido o célula que no sea irrigado por la sangre desde nuestro corazón físico. 



Del mismo modo, el Ello, en su contraparte etérica, irradia desde el corazón etérico, la Luz emanada de nuestra LLAMA TRIPARTITA, que es la encargada de enviar impulsos eléctricos de tipo, plasmático radial y electrónico desde el corazón a todo el ser. En nuestro cuerpo físico como en el etérico, la mano derecha, en estos casos hace las veces de puente o canal, a través del cual, fluye la energía hasta la parte afectada.
Mientras realizamos esta práctica, debemos mantener nuestra conciencia en la divinidad, como lo hacemos en los demás procesos de curación. Podríamos afirmar en estos momentos, sintiendo verdaderamente lo que afirmamos: YO SOY DIOS EN ACCIÓN, la única y perfecta energía actuando allí (riñón por ejem.) y por lo tanto, toda apariencia de perturbación, es instantáneamente corregida.


Un cuarto ejercicio muy importante consiste, en ubicarnos cómodamente y por medio de la respiración rítmica, entrar en un estado de meditación. Luego elevamos nuestros vehículos etérico, mental y emocional, a un nivel en el cual podamos sintonizarnos con nuestra conciencia Crística. Allí vemos como nuestra llama triple crece en todos nuestros cuerpos inferiores hasta cubrirlos completamente.


Del mismo modo, nuestro Ser Crístico se expande, hasta tomar nuestra forma y nuestros vehículos físico, etérico, metal y emocional, se comportan como esponjas que absorben la energía maravillosa emanada de nuestro ser Crístico.
Con ésta práctica, no solo lograremos la curación física, sino que obtendremos la salud perfecta de nuestro cuerpo, nuestra alama y nuestro espíritu.