Seguidores

viernes, 25 de octubre de 2013

LA ETERNA EPOPEYA





LA ETERNA EPOPEYA DEL HOMBRE ENTRE EL EGO ALTERADO Y EL DIVINO.
La vida del ser humano es una aventura hacia su palacio, cuenta con los soldados y guerreros más fieles para su campaña, estos son las virtudes que como ángeles lo acompañarán siempre.



                  


Muchas veces el guerrero príncipe de luz se olvida de todo y de sus valientes seguidores. Angustiado, no reconoce la ruta a seguir, entre zarzas y espinos transcurren sus días, no ve el amanecer entre la penumbra, su frente sangra, sus lágrimas son su alimento.
Indomable e irreverente caballero parece ser nuestro Ego alterado, siempre enfadado, caprichoso, altanero y temeroso, le disgusta todo, no está conforme con nada. Si estás en precariedad y pobreza, te recrimina y deprime, si triunfas en bienes y prosperidad, te hecha en cara su arrogancia y prepotencia.
Le teme a la muerte, pero te conduce a ella, no te deja en paz hasta conseguir su propósito: aniquilarte y engañarte, someter a la bella Alma cautiva en el sueño más profundo.
Cuando el Alma y el príncipe Ego divino se dan cuenta de sus trampas, reconstruyen su casa, la limpian, la ordenan y vacían de todo escombro viejo, pero el Ego alterado los vigila desde lejos, se oculta entre la maleza e intrincados rincones del subconsciente donde esperará paciente a que su presa se descuide.
La lucha se prolongará por eternidades si se abandona el castillo (morada interior) donde habita el Rey y Señor del condado, imagen del SER superior y eterno. 

                            
Cierto día, cansado de sus andanzas, el guerrero divisa un valle a lo lejos, la niebla y la bruma ocultan el antiguo castillo olvidado, entonces es cuando su eterno rival, el Ego alterado, le sugiere fantasías y falacias para que no pueda avanzar. 

El príncipe no le hace caso y prosigue su sendero, ya observa a su enemigo oscuro, desenvaina su espada, asestando sobre su cuerpo la herida mortal y por fin el triunfo sobre la muerte.
De repente, se despeja el cielo, el sol irrumpe en el paisaje, se levanta la mañana en toda la comarca, aparecen en el cielo los pájaros más bellos, el embrujo desaparece y aquello que parecía oscuro, se convierte en bellas rosas de luz, las cavernas se tornan de oro puro, las piedras en diamantes cristalinos, los pantanos en bellos ríos de cascadas trasparentes y un sendero se dibuja hasta conducirlo a su meta final.




Por fin ha llegado y ese día en el palacio hay fiesta, su padre amoroso lo recibe, doncellas lo bañan y limpian, lo visten con los más bellos ropajes de gala y le obsequian ricos manjares en la mesa del festín. 

                           

Ha llegado el guerrero, triunfalmente ocupa su trono y una corona adorna su cabeza para nunca más perderla.