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martes, 20 de agosto de 2013

LAS CÉLULAS Y EL PENSAMIENTO POSITIVO.


                                        

Las células no se encuentran disociadas de nosotros mismos. Todo lo que pensamos, nuestras células también: por reflejo.

Por lo tanto, cada vez que pensamos en algo, ese pensamiento genera ciertas vibraciones que van a programar a esas células.

¡A todas sus células! Sin importar que estas sean las células de la sangre, o las células del hígado o de la medula espinal, etcétera, poco importa.

Las células no tienen la capacidad de distinguir si el pensamiento es bueno o malo, simplemente reciben una impresión generada por la vibración del pensamiento, una impresión que no pueden ni juzgar, ni tampoco siquiera repetir. Simplemente reciben la vibración y se moldean a ese pensamiento.

Lo que implica que si tenemos la tendencia a decir constantemente cosas negativas de nosotros mismos como por ejemplo:

- “ya no sirvo para nada” o “todo el tiempo estoy cansado”, etc.

Nuestras células van a trabajar para que el decreto se haga cada vez más realidad, y cada vez nos sentiremos más cansados y más inútiles.

O también cuando caemos en un desequilibrio físico como por ejemplo cuando nos enfermamos. Si estamos demasiado conscientes de nuestra enfermedad, o si pensamos demasiado en alguna deformación que tengamos, o en algún problema físico, o en su incapacidad en esto o en su incapacidad en lo otro, o en su disminución de capacidad en algo, etc. Simplemente están reforzando el problema.

Así que si quieren liberarse de esa situación tienen que hacer lo contrario, pero cuando digo hacer lo contrario, eso NO significa que desde mañana le van a hablar a sus células, diciéndoles putas cosas bonitas, por ejemplo:

« Bueno, a partir de ahora, mis pequeñas compañeras, vamos a pensar completamente otra cosa. Vamos a pensar que somos muy grandes, muy fuertes, muy sanos y eternamente jóvenes…»

Ustedes no pueden esperar que la situación vaya a cambiar, simplemente porque ahora decretan lo contrario.


                             

¿Entonces, qué actitud deben tener entre esos dos extremos?

Hay que tener la actitud justa, y para eso hay que estimar lo que es justo. Ustedes no pueden pasar de un día a otro, de una incapacidad que conocen y a la que han estado reforzando durante mucho tiempo con sus pensamientos, a un gran control de la cosa o a la abundancia de lo que actualmente recienten la carencia. Por ejemplo, para alguien que experimenta una disminución de la vista, esta persona no puede esperar que ordenando ahora a las células de sus ojos que vean bien, con eso ya va a tener una excelente vista.

¿Por qué razón?

Porque si desde años y años, sus células están condicionadas a generar una incapacidad, y de repente, reciben la orden contraria de ahora generar la capacidad, simplemente sus células no van a obedecer. Van a reaccionar como si la orden fuera una mentira.

Sus células van a reaccionar exactamente como los soldados de un ejército reaccionarían, si de repente un general que no conocen se les apareciera y les diera una orden contraria a la que están acostumbrados a ejecutar, por ejemplo, les dijera: “regálenle flores al enemigo en vez de atacarlo”. Los soldados van a pensar que ese general está loco o que es un traidor, por lo tanto, no van a obedecerlo y van a rechazar la orden.

Lo mismo sucede con las células, así es que si quieren ver cambios verdaderos, tienen que cambiar poco a poco el pensamiento.

                           
OBSERVACIÓN

Ese hecho que no se proceda paulatinamente es la principal razón de por qué a mucha gente que efectúa algún tipo de programación positiva, no les funciona.

He visto a muchos que han leído libros de visualización creativa y/o de pensamiento positivo. Y muy entusiasmados por lo estudiado se ponen a hacer sus decretos. Pero al poco tiempo se frustran porque no ven los resultados llegar, y es que cometen el error de creer que con sólo pensar lo contrario, ya todo se va a resolver. Estas personas no comprenden que primero tienen que desvanecer el condicionamiento que han estado desarrollando ¡durante años!

Y eso no quiere decir que ahora van a tardar la misma cantidad de años para cambiar, pero tampoco pueden esperar cambiar la situación que crearon en tantos años con sólo unos días de decreto contrario. Hay que ir paulatinamente. Por ejemplo, si la persona constantemente se dice:

- “Hay qué cansado me siento.”

Si comienza a decir:

- “¡A partir de ahora me siento de maravilla!”

Excepto algunos raros casos, no le va a funcionar, pero si en vez de eso decreta:

- “Hay qué cansado me siento, pero aun así cada vez me estoy siento un poco mejor”.

Paulatinamente va a sentir efectivamente una mejoría, y cuando eso pase, entonces puede añadir más intensidad al decreto diciendo:

- “¡Cada día me siento con más fuerzas!”

Y así va gradualmente revirtiendo el proceso, hasta que finalmente la persona puede constatar que efectivamente ¡se encuentra llena de vigor!

Aquí Pastor lo detalló para los problemas de salud, pero el proceso se puede generalizar a los problemas económicos, emocionales, profesionales, etc. A todo tipo de problemas que al igual que las enfermedades son desequilibrios energéticos. Sin embargo, hay otros aspectos que deben también de considerar.

EL PENSAMIENTO AUNADO A LA ACCIÓN ES MUCHO MÁS EFECTIVO.
                             

Así por ejemplo, si una persona sufre de pobreza, no puede esperar cambiar su situación sólo decretando que a partir de ahora sólo va a recibir la abundancia. Durante años ha estado condicionando su ser a vivir en la pobreza. Cuantas veces he escuchado a gente pobre decir: “esa es la voluntad del Señor”, “¿Qué puedo hacer?”, “Es que la sociedad no me permite cambiar mi situación”. Y es cierto que la sociedad influye mucho. Pero les aseguro que cuando uno se crea una convicción, ni la sociedad puede impedir que lo logres. Yo lo atestiguo.

Entonces, la persona pobre no puede esperar cambiar su situación, simplemente repitiendo como perico:

- “¡A partir de ahora soy rico!”

En cambio si piensa:

- “Aunque sigo amolado, cada día genero más energías que crean la abundancia.”

Efectivamente va a crear las circunstancias que lo favorezcan. Ahora bien, como dice el dicho: “una mano con el crucifijo y la otra con el martillo”. No pueden esperar que todo les llegue así nada más porque lo decretan sin hacer nada para obtenerlo, aunque lo hagan de la forma correcta. Si bien en teoría es posible, para eso se requiere que ya tengan su mental desarrollado a un grado muy elevado que en la actualidad muy pocos humanos tienen. Entonces, si quieren lograr sus metas, deben combinar la fuerza del pensamiento con la fuerza de la acción. Esto me recuerda un chiste:

Había un hombrecito muy pobre y desdichado que todo el día se la pasaba rezando en la iglesia:

- “Oh diosito, por favor, quiero ser rico, ayúdame, te lo suplico…”

Y así todo los días.

- “¡Oh diosito, te lo imploro, ayúdame a volverme rico, tengo tres mujeres que mantener y ocho hijos!”

Hasta que un día, el techo de la iglesia se ilumina de un blanco intenso, se escuchan sonar trompetas celestiales, ángeles tiran guirlandas alrededor, y aparece el Todopoderoso en persona y le dice:

- “Hijo mío, yo te quiero ayudar, pero por lo menos compra un billete de lotería.”

Igual aquí, el pensamiento va a generar energías que les va a abrir puertas, les va a brindar oportunidades, pero si ustedes no hacen el esfuerzo de entrar por esas puertas, de tomar esas oportunidades. Entonces su objetivo va a tardar mucho en concretizarse, porque no teniendo todavía ese poder mental lo suficientemente desarrollado, para que el pensamiento se materialice se va a requerir de varias reencarnaciones. Y es así que en muchas ocasiones, personas que nacen adineradas o reciben sorpresivamente una fortuna es porque durante una o varias vidas estuvieron soñando y deseando ser ricos. Y el pensamiento siendo energía, algún día este terminó por concretizarse en el plano físico, pero a costa de cuánto tiempo perdido.

HAY QUE SER CONGRUENTE CON SU OBJETIVO

                                           

No pueden esperar por ejemplo, adelgazar y al mismo tiempo atascarse de comida chatarra. Cierto hay personas que su metabolismo les permite comer todo lo que quieran y no engordan. Pero si actúan contrario a los principios de la salud, por ejemplo, emborrachándose continuamente ya que su hígado parece inmune, o fumando veinte cigarrillos al día porque a sus pulmones no les pasa nada, es consumir la inmunidad que desarrollaron en vidas pasadas. Así es que no se quejen si a la siguiente reencarnación nacen con los pulmones o el hígado todo defectuoso. Tampoco acusen a Dios de haberles castigado con semejante calvario. Ustedes son los únicos responsables. (Ver ¿Es karma injusto?)

ADEUDOS KARMICOS

                                       

Frecuentemente el anhelo deseado no se logra porque hay algún karma negativo que obstaculiza su realización. Por ejemplo, es bien sabido que las mujeres que no pueden procrear, seguido después que adoptaron un niño, milagrosamente se encuentran embarazadas.

(Lo que no quiere decir que si se encuentran en esa situación, adopten un niño sólo para que así puedan ser fértiles, porque entonces es posible que la vida se los niegue, a pesar de su buena acción, para que aprendan a tener la actitud justa, como dice Pastor.)

La explicación esotérica más común a ese suceso es que la mujer tenía algún adeudo karmico que le impedía poder satisfacer su anhelo de ser madre, y al haber generado un karma positivo adoptando un niño, el karma negativo que tenían quedó anulado.

Por lo tanto, la mejor forma de liberarse del karma negativo que tengamos es generando karma positivo, y la mejor forma de generarlo es ayudando a los demás.

Un abrazo cordial



J. M. Burgos