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lunes, 12 de agosto de 2013

CONOCIENDO LOS ENGAÑOS DEL EGO, LLEGAREMOS AL SER INTERIOR.



¿En realidad eso que vemos y sentimos es lo que somos?
En este momento mientras estás leyendo, toma consciencia de tu cara, tus ojos y de la presencia que está “detrás” de tus ojos, observando atentamente. Ese es el ser. Así de simple. El ser está en vos, ERES TÚ, es tu verdadera esencia. 

Aquella que no fue construida socialmente. El ser no juzga, sólo atestigua silenciosamente la vida.

Los grandes maestros nos explican que la dualidad es el gran engaño de la realidad física en la que vivimos y que para trascenderla tenemos que conectarnos con nuestro aspecto superior al ego, que es el SER. 

Para el ego, con la muerte todo se termina. 

Para el ser es un paso hacia más evolución. 

Para el ego, las personas están separadas de sí mismo. Para el ser, los demás son “sí mismo”. Para el ego, el apego a las cosas y personas son básicas para subsistir. El ser, en cambio, sabe que nada le pertenece porque todo está en continuo cambio y movimiento.

El ser ES. Su cualidad es existir. Es la presencia que observa la marea de la vida con ecuanimidad. Su existencia nace del vacío, por eso cuando estamos en silencio y aquietamos la charla mental, aflora la paz del ser y con esa paz podemos atravesar cualquier dificultad con la certeza de saber que el alma no es afectable sino el ego, y el ego es transitorio.

DESCUBRIENDO EL EGO:


Llegar a descubrir la existencia de ese yo falso, que llaman ego,.. atraparlo en todos sus trucos y engaños a nivel de tu manifestación individual, en la de las otras personas y en la sociedad humana global, es un gran avance en el despertar de la consciencia.

 Este ego es tu mayor obstáculo en el despertar:

 Pero cuando por fin lo puedes “ver”, se inicia un avance más rápido en el que ese ego se va debilitando y tu presencia, tu ser real va emergiendo y actúa conscientemente en ti y en tu entorno.

Cientos de personas están despertando día a día, están descubriendo el “engaño” del ego, la ilusión de la dualidad, y están asumiendo su responsabilidad en el momento presente, accediendo a todo su potencial de poder. 

El ego global se está debilitando, pero aun tiene mucho poder sobre la masa durmiente, a quienes pretende mantener cautivos con nuevos dramas de pandemias, crisis económica, conspiraciones,.. y su juego predilecto victima-victimario.

Es tu elección.. ¡¡DESPIERTAS!!,.. o te quedas a vivir el drama.
(Capitulo 3 – "La Esencia del Ego"del libro de Eckhart Tolle “Una nueva Tierra”)

La mayoría de las personas se identifican completamente con la voz de la mente, con ese torrente incesante de pensamientos involuntarios y compulsivos y las emociones que lo acompañan. Podríamos decir queestán poseídas por la mente. Mientras per­manezcamos completamente ajenos a esa situación, creeremos que somos el pensador. Esa es la mente egotista.

En la mayoría de los casos, cuando decimos “yo”, es el ego quien habla, no nosotros, como ya hemos visto. El ego consta de pensamiento y emoción, un paquete de recuerdos que identifica­mos con “yo y mi historia”, de papeles que representamos habi­tualmente sin saberlo, de identificaciones colectivas como la nacionalidad, la religión, la raza, la clase social o la filiación política.

El contenido del ego varía de una persona a otra, pero en todo ego opera la misma estructura. En otras palabras, los egos son diferentes sólo en la superficie. En el fondo son todos iguales. ¿En qué sentido son iguales? Viven de la identificación y la separación.

El “yo” conceptual no puede sobrevivir sin el “otro” conceptual. Los otros son más “otros“ cuando los vemos como enemigos. Renegar es una de las estrategias predilectas del ego para fortale­cerse.

El resentimiento es la emoción que acompaña a las lamentaciones y a los rótulos mentales, y refuerza todavía más el ego. El resentimiento equivale a sentir amargura, indignación, agravio u ofensa. Resentimos la codicia de la gente, su deshonestidad, su falta de integridad, lo que hace, lo que hizo en el pasado, lo que dijo, lo que no hizo, lo que debió o no hacer. Al ego le encanta. En lugar de pasar por alto la inconsciencia de los demás, la incorporamos en su identidad. 

¿Quién lo hace? Nuestra inconsciencia, nuestro ego.

No reaccionar al ego de los demás es una de las formas más eficaces no solamente de trascender el ego propio sino también de disolver el ego colectivo de los seres humanos.

El peor enemigo del ego es el momento presente, es decir, la vida misma.

El ego implica inconciencia. La conciencia y el ego no pueden coexistir.El viejo patrón o hábito mental puede sobrevivir y reaparecer durante un tiempo porque trae el impulso de miles de años de inconciencia colectiva, pero cada vez que se lo reconoce, se debilita.

Un resentimiento viejo es un agravio. Cargar con un agravio es estar en estado permanente de “oposición” y por eso es que los agravios constituyen una parte significativa del ego en muchos casos. Los agravios colectivos pueden perdurar durante siglos en la psique de una nación o tribu, y alimentar un círculo intermi­nable de violencia.

Cuando nos quejamos, encontramos faltas en los demás y reaccionamos  el ego fortalece la noción de los linderos y la separación de la cual depende su existencia.

El ego siempre confunde las opiniones y los puntos de vista con los hechos. Además, no comprende la diferencia entre un suceso y su reacción frente a dicho suceso. El ego es un verdadero maestro de la percepción selectiva y la interpretación distorsionada. Es solamente a través de la conciencia, no del pensamiento, que se puede diferenciar entre los hechos y las opiniones. 

Es solamente a través de la conciencia que podemos llegar a ver:


Debemos reconocer al ego por lo que es: una disfunción colectiva, la demencia de la mente humana. 

Cuando logramos reconocerlo por lo que es, ya no lo vemos como la identidad de la otra persona. Una vez que reconocemos al ego por lo que es, es mucho más fácil no reaccionar contra él. Dejamos de tomar sus ataques como algo personal.

Lo único que debemos hacer para liberarnos del ego es tomar conciencia de él, puesto que la conciencia y el ego son incompatibles.La conciencia es el poder ocul­to en el momento presente; es por eso que la llamamos también Presencia. La finalidad última de la existencia humana, es decir, nuestro propósito, es traer ese poder al mundo. Esta también es la razón por la cual no podemos convertir la liberación del ego en un objetivo alcanzable en un futuro. Solamente la Presencia pue­de liberarnos del ego y solamente podemos estar presentes Ahora, no ayer ni mañana.

"Nos vemos a nosotros mismos como seres reales, pero quizá somos nuestros propios y engañosos espejismo." Alejandro Dolina

                                    

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