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domingo, 7 de julio de 2013

BENEFICIOS DE MIRAR AL SOL

                            


Han descubierto un nuevo foto receptor en los ganglios de la retina de Ojo. 

Es solo para el reloj biológico a través del núcleo supraquiasmático pasa directamente a la glándula pineal, es una vía que no tiene nada que ver con la visión solo es para reconocer los ciclos de luz y de oscuridad y regular el organismo con los ciclos circadianos. Se reconoce cada vez mas la necesidad de luz natural para la salud y como todo se regula a través de los ojos.

- Empezamos mirando al sol durante 10 segundos. Lo miramos siempre en horas seguras: Durante la primera hora después de salir el sol o la última antes de ponerse. La hora de salida no es la hora que vemos el sol por primera vez, porque pueden haber montañas u obstáculos que impidan verlo. 
Es mejor verificar la hora de salida y puesta correspondientes a alguna ciudad cercana (en algún periódico local o la web que os anotamos al final de las instrucciones).
Cada día que practiquemos, vamos aumentando 10 segundos la contemplación del sol, siempre en horas seguras. Hay gente que prefiere hacerlo más despacio y sólo va aumentando 5 segundos cada día. Es correcto.
Cuando acabamos los minutos o segundos de práctica, simplemente cerramos los ojos y contemplamos la impresión que ha quedado de la luz, el fosfeno. No pasemos de mirar el sol a la actividad normal: es importante mantener los ojos cerrados unos minutos. Lo ideal es permanecer así hasta que el fosfeno desaparece. Contemplemos esa luz que ha quedado tranquilamente, disfrutándola.

Al hacerlo, estaremos fortaleciendo en gran medida nuestra glándula pineal. 

Cuando dejamos de ver la imagen solar interna, podemos abrir los ojos y mirar en otra dirección.
Es mejor hacerlo parados, de pie y descalzos, siempre que se esté bien de temperatura. Aunque es mejor estar descalzos, es importante no pasar frío, así que en invierno, mejor vayamos calzados. Lo mejor es hacerlo sobre tierra seca, pero se puede hacer sobre cualquier superficie que no sea hierba. 
No hacer Sun Gazing descalzos sobre la hierba, porque lo que hace es descargar la energía (por eso, caminar descalzo sobre la hierba tiene fama de ser muy relajante, si uno se encuentra “cargado”).
 Si lo hemos de hacer sobre la hierba, que sea calzados. Sobre cualquier superficie que no sea hierba, nos podemos descalzar. Podemos hacerlo sentados si estamos enfermos o débiles, aunque es preferible hacerlo de pie, porque la energía fluye mejor.
Si queremos hacer una práctica completa, seguimos aumentando 10 segundos (o 5) cada día de práctica hasta llegar a 45 minutos. También es posible quedarnos en menos minutos, si así lo creemos conveniente. 
Siempre podemos retomarlo en cualquier momento de la vida, siguiendo donde lo habíamos dejado. También lo podemos ir practicando con calma, unos días sí y otros no. De hecho, habrán muchos días en que el sol no se verá, por estar el cielo nublado.
Una vez hemos acabado la práctica de 45 minutos, vamos haciendo un minuto menos cada día hasta llegar a 15. Desde ese momento, podemos mantener esos 15 minutos durante un año y, a partir de entonces, como mantenimiento, podemos hacer diariamente entre 5 y 15 minutos siempre que nos sea posible a lo largo de la vida.
Se puede hacer tras el cristal de una ventana, sobretodo en invierno. Pero asegurémonos que el cristal esté limpio y transparente.
Si no tenemos sol a horas seguras, podemos hacerlo a cualquier hora, sobretodo cuando el sol está bien en lo alto, mirando el sol reflejado en un cubo de agua. Los beneficios serán más lento pero sucederán igual.
La mirada al sol es tal cual, mirándolo con naturalidad, sin hacer nada especial. Los beneficios del sol aumentarán, lógicamente, si tenemos una actitud receptiva
Si el sol nos parece intenso (insistimos en que siempre lo hacemos en horas seguras) podemos poner una tela blanca delgada de algodón, hacerlo entre las hojas de un árbol o mirar de hacerlo justo cuando sale o se pone, que es más suave. En cualquier caso, debemos tener sensación de confort en los ojos, no ha de costar mantenerlos abiertos ni notar el área bajo los ojos demasiado caliente.
Debemos pestañear con normalidad. Es importante, porque el sol puede resecar excesivamente los ojos si los estamos abriendo con tensión, sin pestañear. Nos provocaría simplemente un desecamiento temporal no peligroso, pero es mejor evitarlo.
Nunca lo hacemos con gafas, porque hacen el efecto lupa. Nos las quitamos para practicar. Sí se puede hacer con lentillas, aunque mejor sin nada.
No es necesario hacerlo seguido, se puede ir parando o hacer una parte del tiempo que nos toca por la mañana y otra por la tarde. Si un día no podemos hacer la totalidad que nos toca, no compensaremos al día siguiente, sino que volveremos a hacer los minutos que nos hubieran tocado al día anterior. En esta práctica no hay ninguna prisa. El sol va trabajando tranquilamente en nosotros y los beneficios son paulatinos.
Como dice Hira Ratan Manek: El sol tiene alma y si lo miramos con respeto y con intención vamos a sintonizar con él. La actitud para obtener los máximos beneficios es de confianza en que el sol va a hacer su trabajo en nosotros. El sol es la máxima sabiduría, que corresponde a lo más esencial en nosotros, nuestro Yo Soy. Pidámosle lo que necesitamos. El sol nos va a ir aclarando y limpiando la mente, de manera que vamos a obtener mucha claridad respecto a lo que verdaderamente necesitamos. Establecemos una relación íntima entre el sol y nosotros y es una gran ayuda acercarnos a la práctica con esta actitud. De cualquier manera, va a ser un gran beneficio para nosotros, pero la sanación va a ser más rápida y profunda si tenemos la actitud de confianza y dejamos fluir el proceso sin resistencias.
El objetivo de la práctica es la salud a todos los niveles: físico, mental y espiritual. Tras un tiempo de práctica vamos a ir perdiendo el hambre y el sol nos va a nutrir directamente, pero éste no debería ser el objetivo de la práctica. Además, es importante que comamos para el hambre que tenemos realmente, y ésta aumenta en invierno. El proceso de pérdida de hambre va a ser muy paulatino, así que no tengamos expectativas en este aspecto y aprovechemos los beneficios de la práctica tal y como se van presentando.
Los niños de entre 5 y 14 años lo pueden practicar, pero sólo hasta 5 minutos. Por supuesto, si tienen algún problema de visión han de hacer la preparación que explicamos más adelante como los adultos. Es posible que sea mejor para los niños aumentar los segundos de 5 en 5. Cuando llegan a 5 minutos, lo pueden mantener hasta tener 14 años, edad en la que continuarían la práctica como los adultos.
PREPARACIÓN EN CASO DE PROBLEMAS OCULARES:

Si tenemos cualquier tipo de problema en los ojos o en la visión, lo mejor será que hagamos una preparación estando diez minutos al día mirando al sol con los ojos cerrados durante 2 meses. En invierno se puede hacer a cualquier hora y en verano antes de las 11h o después de las 17h. Mediante esta práctica, calentamos los ojos y los preparamos. Es muy sencillo: nos encaramos al sol con los ojos cerrados. Tras estos dos meses, cuando empecemos con la práctica ya normal, con los ojos abiertos, procuremos que sea lo más cerca posible de la salida y la puesta del sol, que es cuando es menos intenso.

Será importante que hagan esta práctica previa sobretodo:
Hipertensos y diabéticos con microhemorragias retinianas.
Personas con enfermedades que presenten inflamación: hiperemia conjuntival, como la conjuntivitis, hemorragia subconjuntival o afecciones de la retina que puedan presentar sangrado fácil.
Enfermedades en general que puedan presentar en su evolución diátesis hemorrágicas (tendencia a producir fenómenos de trombosis y hemorragias al mismo tiempo), como es el caso de ciertos tipos de tumores, como las leucemias.
Enfermedades de la sangre que por presentar alteraciones de algunos de los factores de la coagulación tengan tendencia al sangrado, como la hemofilia.

Es mejor hacer la preparación, también, cuando se tiene algún problema de visión: miopía, astigmatismo, vista cansada…: en resumen, cualquier persona que lleve gafas.

                                  
BEBER AGUA SOLEADA:

Un gran complemento de la práctica de mirar el sol, es beber agua que haya recibido los rayos solares durante horas. Se trata de dejar un recipiente de cristal con tapa también de cristal al sol durante un mínimo de 5 horas en verano y todas las horas de sol en invierno. Es imprescindible en caso de padecer enfermedades graves, como cáncer, sida, alzeimer, esclerosis… Fijémonos que el recipiente, bote, botella… sean de cristal lo más transparente posible. Esa agua se debe beber en las 24 horas siguientes.

Fuente: http://www.mithila.es/index.php/sungazing/la-practica/71-como-practicar-sun-gazing-de-forma-segura