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sábado, 22 de junio de 2013

JUGAR A ESTAR ENFERMOS (Primera y segunda parte)



Jugar a la Enfermedad es sufrir en pasivo, participar en las conversaciones sobre cualquier tipo de males y dolores, quejarse, gimotear, exigir caprichosamente a los que te rodean que te cuiden y te tengan compasión. 

PRIMERA PARTE:
Jugar a la Enfermedad es considerar tu estado enfermizo como una parte indispensable de ti, andar con tu enfermedad como un niño con zapatos nuevos, buscar y consumir con al linea toda la información relacionada con el malestar.

Jugar a la Curación es actuar de modo enérgico, interesarse por los métodos de curación, intentar llevar una vida sana, tratar la enfermedad con humor, concentrar la atención en las mejorías, procurar ser sano, relacionarse con la gente de pensamiento similar. Ves, son dos juegos totalmente diferentes.

En la Enfermedad haces el papel de víctima pasiva, emitiendo en la frecuencia del péndulo destructivo, y te absorbe el embudo de la transición inducida.

En la Curación, en cambio, participas como creador, dueño y fundador activo; tú mismo riges tu destino, por tanto pasas a las líneas de la vida saludables.

Ahora, si intentarás jugar a la Curación, pregúntate si eres lo bastante sincero jugando a ese juego. El caso es que puedes estar engañándote, como sucede bastante a menudo.

Por ejemplo, reconocer con toda la mente que es preciso llevar una vida sana, renunciar a las costumbres nocivas, hacer ejercicios, alimentarse de forma sana, etcétera.



JUGANDO A ESTAR ENFERMOS , SEGUNDA PARTE:
Adelante al Pasado


En la vida real las viejas costumbres están muy arraigadas; intentas llevar a la práctica reglas de vida sana sólo porque "es necesario", mientras que en realidad simplemente te da pereza hacerlo. Es un juego sucio; se llama «Estoy enfermo y me curan». 

En el plano energético este juego no se diferencia en nada del juego de la Enfermedad. En este caso intentas jugar a la Curación no por propia convicción, sino por obligación. La intención no es pura ni sincera, por tanto el resultado será el correspondiente.

Una excelente ilustración del juego sucio son las representantes del bello sexo en sus intentos de bajar de peso. Se torturan con dietas, se fuerzan a sí mismas («Estoy enfermo y me curan»). Cada una odia su peso y su figura, pero ¿sabías que es un modo excelente de emitir energía en la frecuencia de la línea de la vida, donde la figura y el peso son exactamente así? No les gustan todas esas dietas, ellas quieren comer lo de costumbre.

 Si tú también estás jugando a eso, deja ese inútil modo de esforzarte. En el mejor de los casos te dará sólo un resultado pasajero. Cuando te fuerzas a ti mismo, tu subconsciente teme, se resiste, y al fin y al cabo, se sale con la suya; entonces espera que dejes de hacer dieta y engordarás aún más.

 Sólo es posible sacar una conclusión: si quieres tener salud y belleza, cambia tu estilo de vida. Eso significa dejar las costumbres viejas y adoptar otras nuevas, pero no por necesidad, sino por convicción. Es necesario que tengas intención, y ésta debe ser pura. 

Si te portas como de costumbre, no podrás emitir energía en la frecuencia de tus líneas sanas de la vida, es decir, pasar a ellas. 

Todo eso no es tan difícil como puede parecer. Cambiar las costumbres sólo es cuestión de intención y tiempo. En todo caso, tampoco se necesita tanto tiempo. 

Tú eliges