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viernes, 31 de mayo de 2013

¿POR QUÉ NO DEBEMOS JUZGAR?



Una de las grandes enseñanzas para elevar la calidad de tu vida es el hecho de NO juzgar todo cuanto sucede a tu alrededor.

Aunque pueda parecer inevitable o relevarte a una postura poco participativa, debes saber que juzgar, etiquetar las cosas, las personas y situaciones es una actitud que realmente lo único que hace es minimizar y conceptualizar todo, reduciendo todo cuanto ocurre a un perspectiva muy relativa.
Parecerá una verdad absoluta para ti, no es más que un punto de vista, que limita todas las demás posibilidades.
De algún modo, el juicio impide que veas más allá del pensamiento y sólo te quedes con una idea mental que parece definir la realidad, cuando ésta tiene una profundidad, significado y un valor mucho mayor.



Cuando juzgas una situación, acontecimiento o a otra persona, debes comprender que realmente no eres TU quien está juzgando, sino tu yo inferior, tu EGO, quien necesita de ese juicio para sentirse separado de los demás, superior y así reconfortado.

 Necesita de ese hábito para existir, y así mantener su auto-imagen. Donde los pensamiento negativos y el miedo son su alimento.
Si permites que esos pensamientos tomen fuerza, actuarán como gritos pidiendo al Universo que sigan apareciendo situaciones similares.

Bajo ese juicio, por muy inevitable que parezca, tu EGO, muestra su descontento con lo que ocurre, no lo acepta. No acepta el momento que ha sido creado por y para ti, y mediante el juicio lucha contra el Universo y compite contra los demás. Si lo permites, o no eres consciente de ello, cada vez estarás más separado del resto, serás más pequeño y te sentirás con miedo por que el Mundo parecerá un lugar hostil. Cuando realmente todo esta unido y conectado por esa sustancia que se hace llamar AMOR.




¿Y cómo se consigue dejar de juzgar?…básicamente trayendo consciencia a tus pensamientos, siendo consciente de cuando estás juzgando. Ésto creará un corte en el pensamiento, y éste perderá poder y energía hasta desaparecer. Solamente a través de fomentar esa actitud tu mente comprenderá poco a poco que ya no quieres eso. Y cuando lo haga estará a tus ordenes, será tu fiel aliada.

Del mismo modo que si no has hecho deporte en los 25 últimos años, difícilmente podrás acabar una maratón de 42 km, tampoco podrás ser dueño y señor de tus pensamientos de la noche a la mañana. Necesitarás entrenamiento, comenzar caminando cada vez más rápido hasta que tu piernas estén listas para empezar a correr, en este caso meditar.

Con la meditación, partes del espacio interior y aprendes a no juzgar, empezando por tus propios pensamientos…aparecerán “buenos” y “malos” pensamientos, es inevitable, pero lo que buscas es no identificarte con ellos, no luchar por eliminarlos…sólo debes estar presente y ver como vienen y van…
Si lo entrenas a ese nivel, no te resultará difícil hacerlo con las personas y situaciones que te encuentres en tu día a día. Te lo aseguro.


Si somos tan dados en juzgar a los demás,
es debido a que temblamos, por nosotros
mismos.