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viernes, 3 de mayo de 2013

CÓMO Y POR QUÉ HAY QUE ENSEÑAR A MEDITAR A LOS NIÑOS





MEDITACIÓN PARA  NIÑOS:


"Si le enseñáramos meditación a cada niño de ocho años, eliminaríamos la violencia en solo una generación." 
Dalai Lama.



¿Cuál es el modo más sencillo de que los niños empiecen a meditar?


Según El Libro del Niño de Osho los niños pueden entrar en la meditación muy fácilmente; sólo tienes que saber cómo enseñarles el camino. No les puedes coaccionar; eso es imposible. No se le puede obligar a nadie jamás a meditar, porque obligar es violencia. Sucede cuando sucede. Pero puedes persuadir.



Al niño sólo le puedes invitar con profundo respeto. Baila con él, canta con él, siéntate en silencio con él. Poco a poco él comenzará a absorbelo. Poco a poco comenzara a disfrutar del juego. Para él no puede ser un trabajo. No puede ser una cosa seria, no debe serlo para nadie. Sólo puede ser un juego. Por eso, ayúdale a jugar a la meditación. Deja que sea un juego. Haz que con él sea un juego, y poco a poco comenzará a gustarle. Empezará a preguntarte: ¿Cuándo vamos a jugar a la meditación?. Y una vez que empiece a aprender cómo es estar en silencio, la meditación habrá empezado a a funcionar en él, y un día verás que está meditando más profundamente de lo que nunca te habías esperado. Por eso tienes que crear una atmósfera meditativa.

Existen diferentes formas de iniciar en la reflexión a los niños, uno de ellos puede ser a través de la meditación activa, esta simplemente consiste en conducir a los niños por medio de la reflexión. A partir de los 6 o 7 años, un niño ya puede llevar a cabo dicha meditación, la cual tiene como objetivo desarrollar la habilidad de observarse a si mismo y madurar naturalmente por medio de una consciencia y reflexión sus emociones.

¿Como podemos iniciar a los niños en la reflexión?
Cada vez que intentes reprender a tu hijo por algo que a tu parecer estuvo incorrecto, debes procurar guiarlo más con preguntas en vez de reprimirlo con palabras. Sin duda, aprendemos mucho mejor cuando “nos damos cuenta” que cuando alguien nos dice que estuvo “mal” algo que hicimos. Debemos tomar en cuenta que los niños aprenden, así como nosotros, experimentando, no tienen ninguna intención, ni “mala ni buena” para hacer las cosas. Sin embargo, se sentirán realmente mal o culpables si les hacemos creer que esta mal que experimenten, irán formándose con el tiempo la idea de que existe algo mal dentro de ellos. Esto puede que no se note en el momento, pero sin duda, entre más se reprende al niño y se le hace sentir que “estuvo mal”, más este se sentirá inseguro, tarde o temprano se rebelará.
Guía con preguntas: sin duda, la mejor forma que los niños tienen para aprender y valorar lo que hacen, es por medio de la reflexión guiada. Hay que tener las ganas de querer “enseñarles” lo que es “bueno o correcto” y empezar por guiarle con preguntas como: ¿qué crees que sintió tu amigo cuando hiciste eso? ¿Qué sentiste cuando lo hiciste? ¿Cómo podrías haberlo solucionado? Las respuestas que nos den pueden después ser sazonadas con nuestra opinión: “no crees que le dolió” ¿Cómo te hubieras sentido si a ti te hubiese pasado lo mismo?.
No programar con palabras: Es importante no forzarlo y llevar a cabo esta conducción de una forma muy amistosa, presentarnos ante los pequeño amigablemente y, sobre todo, no caer en palabras que los definan como algo en particular, así como ”eres malo” “eres injusto” “eres muy desordenado”, etcétera. Hay que recordar que cuando les hablamos así estamos reprogramando su mente, y lo único que hacemos con nuestra actitud es fomentar y reforzar dichas conductas en ellos. 



Estos breves pasos, aunque no lo parezca, son previos a la felicidad del próximo adulto, porque aprender a observarnos y a considerar no sólo lo que sentimos, sino lo que sienten los demás, es requisito indispensable para valorar mejor las circunstancias y enriquecer nuestra consciencia, lo cual ayudará a los niños a tener un manejo emocional mucho más maduro y consciente, lo cual equivale a una vida más plena y feliz.



Mediante estos ejercicios de meditación, que el caso de los niños duran pocos minutos, los niños se sienten tranquilos y relajados, por lo que resultan muy positivas especialmente en aquellos casos de niños con hiperactividad o déficit de atención.


VER VÍDEO SOBRE MEDITACIÓN PARA NIÑOS:


Ámalo y permítele ser un poco meditativo, y las posibilidades son muy grandes.